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domingo, 17 de julio de 2011

¿POR QUÉ SE HA REABIERTO LA CRIPTA DE LA SAGRADA FAMILIA, JUSTAMENTE, EL 16 DE JULIO?





La cripta de la Sagrada Familia reabrió este sábado con una misa a las 9.00 horas, tras reparar los daños que ocasionó el incendio provocado en su sacristía el 19 de abril, que obligó a evacuar a los 1.500 visitantes del templo.


Fuentes de la Junta Constructora de la Sagrada Familia han informado de que este viernes se han acabado los trabajos en la cripta, y de que se han vuelto a instalar las cuatro cámaras de seguridad y los detectores de humo que ya había antes del suceso, remarcando que no se han establecido medidas de seguridad adicionales en este recinto.


En declaraciones a Europa Press, el párroco Lluís Bonet ha expresado su satisfacción por volver a celebrar la misa en este espacio --ahora lo hacía en el deambulatorio de la basílica--, y ha rechazado sentirse inquieto por la seguridad del templo.


Los trabajos de reparación de la cripta, que ya se restauró hace tres años, han incluido la limpieza del hollín y la reparación de las paredes de piedra, cuyas capas superficiales se vieron dañadas por las altas temperaturas.


Asimismo, el incendio ha obligado a rehacer toda la instalación eléctrica de esta estancia situada bajo el ábside de la basílica, que el Papa dedicó al culto en noviembre de 2010.


El fuego provocado en Semana Santa quemó totalmente una de las sacristías, la del lado de la fachada del Nacimiento, dejando calcinados armarios con casullas, puertas de madera, algunos libros y ropa.

«Sí que cuentan que han intentado mejorar la seguridad, pero la seguridad es algo muy relativo. Por mucha que haya, estas cosas pueden pasar. La que había aquí antes del incendio ya estaba bien. Si instalan demasiadas cámaras, parece que seamos todos delincuentes», reflexionaba a primera hora de ayer Lluís Bonet, rector de la parroquia de la Sagrada Família, minutos antes de oficiar la primera y familiar misa en la renovada cripta tras el incendio provocado el pasado 19 de abril en la sacristía.

Pese a los comprensibles flases y a la eterna cola que rodea el templo, el ambiente en la cripta, situada en el sótano de la siempre asediada joya de Gaudí, sorprende por su familiaridad. Podría ser perfectamente el de cualquier parroquia de barrio, e incluso de pueblo. «¿Qué, Conchita, contenta de cómo ha quedado?», interpelaba Bonet a una de las feligresas al inicio de la misa de las nueve. «Sí, mucho. Veo que la iluminación ha mejorado mucho, algo que hacía mucha falta», respondía la mujer, «creyente y practicante», quien asiste a diario a la parroquia desde hace 42 años.


Y es que no hay mal que por bien no venga. La cripta, a la que no afectaron las llamas, sino la intensa humareda -el fuego caló en la sacristía, todavía bastante dañada- presentaba ayer un aspecto reluciente, como de recién estrenada. «Los trabajos se han hecho con mucho mimo», relataba Conchita, quien los ha seguido de cerca. «La energía y la fe del rector Bonet tienen mucho que ver con lo bien que ha quedado», reivindicaba la emocionada mujer.


La fecha para la reapertura tampoco se eligió en vano. Ayer, 16 de julio, era el día de la Virgen del Carmen, cuya imagen -en una bonita escultura obra de Jaume Busquets- acompaña a la tumba de Gaudí en uno de los laterales de la cripta.


La reivindicación

Además de felicitar una por a una a todas las Cármenes, Bonet aprovechó el sermón para dar un tirón de orejas a los medios de comunicación, por acudir «solo cuando pasan cosan excepcionales». Destacó también que «arriba» [por la basílica] estaban «muy bien» (durante el tiempo que han durado los trabajos de limpieza, la actividad de la parroquia se trasladó al templo). «Arriba se debería seguir celebrando misa cada día. La Sagrada Família es un lugar de culto, no un parque temático», concluyó el combativo Bonet, quien aseguró que el obispo ya conoce sus deseos.



La Cripta

Comenzada en 1882 según el proyecto de Francisco del Villar, al hacerse cargo Gaudí de las obras, el 3 de noviembre de 1883, transformó los pilares añadiéndoles capiteles con motivos naturalistas; también elevó la bóveda y rodeó la cripta de un foso para tener iluminación y ventilación directas. Los primeros planos de Gaudí para la Sagrada Familia fueron de la capilla de San José, construida entre 1884 y 1885, fecha de la celebración de la primera misa. Las obras de la cripta se prolongarían hasta 1891.


La cripta se compone de siete capillas dedicadas a la Sagrada Familia de Jesús: San José, el Sagrado Corazón, la Inmaculada Concepción, San Joaquín, Santa Ana, San Juan y la capilla de Santa Isabel y San Zacarías. Están dispuestas en forma de rotonda, frente a la cual se sitúan otras cinco capillas en línea recta: la central dedicada a la Sagrada Familia –que alberga el altar–, flanqueada por las capillas de Nuestra Señora del Carmen (donde está enterrado Gaudí), de Jesucristo, de Nuestra Señora de Montserrat y del Santo Cristo (donde tiene sepultura Josep Maria Bocabella).


El altar está presidido por un relieve de la Sagrada Familia, obra de Josep Llimona.


Cabe destacar asimismo la clave de la bóveda central con un relieve policromado dedicado a la Anunciación, obra de Joan Flotats, así como la imagen de San José de Maximí Sala Sánchez, en la capilla homónima. La cripta está circundada por un mosaico romano de "opus tesselatum" donde están representados la viña y el trigo, símbolos de la Eucaristía, obra del mosaicista italiano Mario Maragliano. Las pilas de agua bendita de la cripta están hechas con unas grandes conchas marinas (tridacna gigas) procedentes de Filipinas, que le proporcionaba a Gaudí el marqués de Comillas.

 Algunas de las lámparas de la cripta las hizo Gaudí con sus propias manos, ya que el médico le había recomendado trabajos manuales para combatir el reumatismo. El escultor Carles Mani realizó los trabajos de retoque de los capiteles y un modelo de Cristo a medida reducida para la Cripta.


La cripta de la Sagrada Familia, junto con el taller de construcción, sufrió importantes destrozos el 21 de julio de 1936 en un incendio provocado durante la quema de iglesias de Barcelona en la Guerra Civil. Este atentado destruyó y dañó para siempre algunas de las maquetas, planos y documentos del proyecto original de Gaudí, y es por ello que su continuación a día de hoy no es el proyecto original del arquitecto. En ese mismo acto también fue profanada la tumba del fundador del templo, Josep Maria Bocabella, aunque por fortuna la de Gaudí quedó intacta, como pudieron comprobar sus discípulos al abrir el sepulcro en 1939.


Desde 1930 la cripta es utilizada como iglesia parroquial, hasta la finalización del templo. Además, es la sede de un arciprestazgo que incluye los templos barceloneses del Espíritu Santo, Inmaculado Corazón de María, Nuestra Señora del Rosario, San Olegario y Santo Tomás de Aquino. Desde 1993 el párroco es Lluís Bonet i Armengol, hijo del arquitecto y discípulo de Gaudí Lluís Bonet i Garí, y hermano del actual arquitecto jefe, Jordi Bonet i Armengol. Entre 2007 y 2009 la cripta fue objeto de una cuidadosa rehabilitación, esencialmente para colocar unos cimientos nuevos, debido a que los anteriores provenían del proyecto de Villar, y quizá no habrían sido suficientes para las modificaciones realizadas por Gaudí, que doblaban la altura del edificio; pero de paso se rehabilitó la pavimentación de mosaico, así como las vidrieras instaladas en la cripta.


El 19 de abril de 2011 se declaró un nuevo incendio en la cripta en torno a las 10:45 de la mañana, que destruyó prácticamente la totalidad de la sacristía. Si bien los daños fueron cuantiosos, no se vieron afectados ninguno de los elementos de valor histórico, como las vidrieras originales de Gaudí. Los más de 1500 turistas que en ese momento visitaban el templo fueron desalojados por las autoridades, si bien se restableció la normalidad poco más tarde. La policía detuvo en pocos minutos al causante del incendio.






EUROPA PRESS / EL PERIÓDICO

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