Páginas

lunes, 16 de enero de 2012

¿POR QUÉ ES SECRETA LA PROPUESTA DEL VATICANO A LOS "LEFEBVRIANOS"?




¿Puede seguir siendo secreta la «propuesta» presentada por el vaticano a los lefebvrianos? En Francia (patria del arzobispo Marcel François Lefebvre excomulgado por la Santa Sede) sigue haciendo discutir el carácter secreto del «preámbulo doctrinal», que la Iglesia ha entregado a los tradicionalistas para poner fin al cisma.


Desde el diario católico «La Croix» a la página web de información religiosa «Baptises», se preguntan si «lo que tiene que ver con todos no debería ser discutido por todos». La Congregación para la Doctrina de la Fe ha entregado a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X el texto base para la reconciliación sin hacerlo público. Y la polémica en Francia está relacionada con la decisión de mantener secreto el documento. El comunicado oficial del Vaticano se limita a decir que «dicho Preámbulo enuncia algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el "sentire cum Ecclesia", dejando al mismo tiempo a la legítima discusión el estudio y la explicación teológica de expresiones individuales o formulaciones presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del magisterio posterior».


A juico del obispo Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad de San Pío X esta discreción es normal en todos los procedimientos importantes, garantiza su seriedad. «Sucede que el Preámbulo doctrinal que ha sido entregado es un documento, como indica la nota que lo acompaña, susceptible de ser aclarado y modificado- observa monseñor Bernard Fellay-. No se trata de un texto definitivo. Nosotros enviaremos en breve una respuesta a este documento, indicando con franqueza las posiciones doctrinales que creemos que sea indispensable mantener. Desde que iniciaron nuestras conversaciones con la Santa Sede (nuestros interlocutores lo saben bien) nuestra constante preocupación ha sido presentar con toda la lealtad la posición tradicional». Según Fellay, «por parte de Roma, la discreción se impone porque este texto, incluso en el estado actual necesita numerosas aclaraciones, corre el riesgo de suscitar la oposición de los progresistas, que no admiten ni siquiera la simple idea de un debate sobre el Concilio, porque consideran que este Concilio pastoral sea indiscutible o "no negociable", como si se tratase de un Concilio dogmático».


A pesar de todas estas precauciones, las conclusiones de la reunión de los Superiores de la Fraternidad de San Pío X celebrada en Albano el 7 de octubre, han sido divulgadas en Internet, por fuentes diversas pero concordantes. «En Internet las indiscreciones nunca faltan –precisa Fellay-. Es verdad que este preámbulo doctrinal no puede recibir nuestro aval, aunque incluya un margen para una "legítima discusión" sobre ciertos puntos del Concilio. ¿Qué amplitud tiene este margen? La proposición que presentarán en estos días a las autoridades romanas y su respuesta nos permitirá evaluar las posibilidades que nos dejan. Y cualquiera que sea el resultado de estos intercambios, el documento final que será aceptado o rechazado será hecho público».


Incluso un grupo de intelectuales franceses como Christine Pedotti, Anne Soupa, Thierry Jaillet, Gilles Marmasse reconoce que la elección del secreto tiene una cierta coherencia: se trata, para la cúpula del Vaticano o de la Fraternidad de San Pío X, de concluir el proceso de acercamiento, y, sólo más tarde, de revelar que concesiones han aceptado hacer. Pero dejar la solución en manos de un acuerdo de la cúpula viola el "sensus fidei", la capacidad de los fieles para percibir la verdad de la fe. Roma conoce perfectamente las posiciones de los lefebvrianos, «y con este conocimiento preciso el cardenal Levada ha presentado a monseñor Fellay el Preámbulo doctrinal». Es decir: no se habría nunca propuesto algo con lo que no habríamos podido estar de acuerdo. No deja pie a muchas interpretaciones la afirmación, que aparece en una entrevista concedida al semanario católico francés Famille Chrétienne, del portavoz de los lefebvrianos, el abad Alain Lorans. El documento secreto, pone en evidencia la agencia católica Adista, tiene que ser suscrito para obtener la reincorporación al seno de la Iglesia católica: pocas páginas de «doctrina no negociables».


La cuestión de más difícil solución tiene que ver con la adhesión al magisterio del Concilio Vaticano II, rechazado integralmente por los tradicionalistas lefebvrianos. El acuerdo con Roma, según Lorans, resolvería para siempre la situación canónica de la Fraternidad, pero lo más importante es que se «daría a la tradición, a menudo despreciada o perseguida durante más de 40 años, su derecho de ciudadanía en la Iglesia»: proceso puesto en marcha por Benedicto XVI con el Motu Proprio Summorum pontificum sobre la misa tridentina. Y si, tras el atento examen, monseñor Fellay considera que puede dar su adhesión al Preámbulo, «la fraternidad seguramente estará de acuerdo». Lorans es claro al respecto: «Algunos insisten en el hecho que los puntos que indican dificultades en cuanto al Concilio podrían ser discutidos sin que esto ponga en duda la pertenencia a la Iglesia. Se reconocería así que estos textos controvertidos no exigen la adhesión requerida para los dogmas».


En cambio, «otros insisten sobre el hecho que este Preámbulo doctrinal tenga que exigir el respeto en bloque del Concilio, su autenticidad y la legitimidad de su enseñanza. A estos, sólo la posibilidad de una discusión del Vaticano II, les tiene que parecer "demasiado"» El portavoz lefebvriano admite que hay mucha diferencia entre la nota que la Secretaría de Estado hizo pública en el 2009, antes de la serie de entrevistas llevadas a cabo con los seguidores de Lefebvre («La condición indispensable para un futuro reconocimiento de la Fraternidad de San Pío X es el pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II y del Magisterio de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI mismo») y el comunicado posterior al encuentro del 14 de septiembre (que deja «a la legítima discusión el estudio y la explicación teológica de cada una de las expresiones o formulaciones teológicas presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior al mismo»).











V.I. /Giacomo Galeazzi
Vaticano

No hay comentarios:

Publicar un comentario