sábado, 30 de junio de 2012

DEL 2 AL 5 JULIO FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE CATÓLICO EN EL VATICANO

¡OBJETIVO CONSEGUIDO! LA UNESCO INSCRIBE A BELÉN EN EL PATRIMONIO MUNDIAL EN PELIGRO

















Nos llena de satisfacción comunicaros que ayer (Solemnidad de San Pedro) la UNESCO incorporó la Basílica de la Natividad de Belén, y de la Ruta del Peregrinaje, en la lista del Patrimonio Mundial en Peligro del organismo de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura. 

La decisión fue adoptada por trece votos a favor, seis en contra y dos abstenciones, y se llevó a cabo con un procedimiento de urgencia. 

La Autoridad Nacional Palestina (ANP), presidida por Mahmud Abbás, saludó el resultado como una confirmación del apoyo internacional “a su patrimonio rico y único y a su identidad”. Por su parte, el Gobierno israelí criticó vivamente la medida por las circunstancias en que se ha producido. El carácter de urgencia en el voto fue justificado por un pretendido deterioro de la Basílica de la Natividad debido a la negligencia de “las fuerzas de ocupación” israelíes. 

En el terreno práctico, la decisión de la Unesco tendrá pocas consecuencias positivas para el erario de la ANP o de la Alcaldía de Belén. Sin embargo, el beneficio político es evidente: se trata del primer monumento propiamente palestino inscrito como patrimonio mundial de la humanidad. 

El pulso entre el gobierno palestino de Cisjordania y el israelí en torno a uno de los lugares más sagrados del cristianismo preocupa a las iglesias guardianas -la católica, la greco-ortodoxa y la armenia-, que en su momento ya expresaron sus reservas por miedo a una instrumentalización política de la Basílica de la Natividad. El templo es uno de los más antiguos de la cristiandad; fue construido en el siglo IV bajo el emperador Constantino y restaurado en el siglo VI con Justiniano. Un comité internacional de expertos había aconsejado recientemente a la Unesco que pidiera a las autoridades palestinas un estudio más riguroso en torno a la gestión de los lugares santos de Belén antes de proceder al voto. (ABC)

Desde Custodios de San Pedro, hemos apoyado la candidatura de Belén haciendo máxima difusión en las redes sociales, a fin de proteger el lugar del nacimiento de Jesús, y queremos agradecer la implicación de nuestros miles de seguidores que rápidamente se volcaron en colaborar con tan merecida causa.


¡Unidos y en oración lo hemos logrado!  






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viernes, 29 de junio de 2012

BENEDICTO XVI IMPONE EL PALIO A NUEVOS ARZOBISPOS METROPOLITANOS



En una ceremonia solemne, el papa Benedicto XVI impuso el viernes el palio, símbolo de comunión con el Obispo de Roma, a 13 arzobispos latinoamericanos metropolitanos nombrados en el último año, de los cuales siete son de Brasil, dos de México y uno de Argentina, Guatemala, Perú y Venezuela. 

En total, el Pontífice consignó el Palio a 44 arzobispos metropolitanos de todo el mundo, que impone cada año en la festividad de Pedro y Pablo, y dos lo recibieron en sus sedes metropolitanas. 

Como es tradición, asistió una delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, la más influyente iglesia ortodoxa del mundo. 

La iglesia ortodoxa también venera a San Pedro y San Pablo como patrones de la Iglesia Universal. 

El palio es una banda blanca de lana bordada que Benedicto XVI puso sobre los hombros de cada arzobispo, una indumentaria litúrgica en forma de collarín, tejida con lana de color blanca y bordada con una serie de cruces negras. 

En esta oportunidad, el rito, cuyo origen se remonta al siglo IV, tuvo lugar antes de la misa y no durante la misma, como ocurría en el pasado para abreviar su duración. Además de los arzobispos metropolitanos, lo utilizan también el patriarca latino de Jerusalén y el decano del Colegio Cardenalicio. 

En la homilía, el Pontífice señaló que "en el evangelio emerge con fuerza la clara promesa de Jesucristo: las puertas de las fuerzas del mal no prevalecerán". 

Los corderos con cuya lana se confecciona el palio son criados en el convento de vida contemplativa de santa Inés en Roma, que el Papa bendice en la festividad de santa Inés, el 21 de enero. 

Las religiosas extraen la lana y los elaboran y los depositan bajo el altar principal de la Basílica vaticana, hasta el día de la ceremonia de entrega a los arzobispos. 

El grupo más numeroso que recibió el palio está formado por 22 prelados de América, seguido por 9 de Asia, 8 de Europa, 4 de Africa y 3 de Oceanía.

Los nuevos arzobispos metropolitanos latinoamericanos son: Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara y Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de San Luis Potosí (México); Alfredo Horacio Zecca, arzobispo de Tucumán (Argentina; Mario Alberto Molina Palma, arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango-Totonicapán (Guatemala); Salvador Piñeiro García-Calderón, arzobispo de Ayacucho o Huamanga (Perú); Ulises Antonio Gutiérrez Reyes, arzobispo de Ciudad Bolívar (Venezuela). 

De Brasil, Wilson Tadeu Jönck SCI, arzobispo de Florianópolis, José Francisco Rezende Dias, arzobispo de Niterói, Esmeraldo Barreto De Farías, arzobispo de Porto Velho, Jaime Vieira Rocha, arzobispo de Natal, Airton José dos Santos, arzobispo de Campinas, Jacinto Furtado De Brito Sobrinho, arzobispo de Teresina , Paulo Mendes Peixoto, arzobispo de Uberaba. 

Recibieron el palio en sus sedes metropolitanas: Gabriel Justice Yaw Anokye, arzobispo de Kumasi (Ghana) y Valéry Vienneau, arzobispo de Moncton (Canadá). 












Fuente texto: Nuevo Heraldo

HOMILÍA DE BENEDICTO XVI EN LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO



En la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Apóstoles y patronos de Roma, Benedicto XVI presidió esta mañana a las 9,00 la solemne celebración Eucarística, en la patriarcal basílica vaticana, durante la cual impuso el sagrado Palio a 44 nuevos arzobispos Metropolitanos. Entre ellos dos mexicanos, un peruano, un guatemalteco, un venezolano y un argentino. 

En su homilía el Obispo de Roma afirmó que “gracias a la luz y la fuerza que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia peregrina en el tiempo”; si bien emergen también, a lo largo de los siglos, “la debilidad de los hombres, que sólo la apertura a la acción de Dios puede transformar”. 

“En verdad –dijo también el Papa–, la promesa que Jesús hace a Pedro es ahora mucho más grande que las hechas a los antiguos profetas: Éstos, en efecto, fueron amenazados sólo por enemigos humanos, mientras Pedro ha de ser protegido de las ‘puertas del infierno’, del poder destructor del mal”. Y añadió que “Pedro es confortado con respecto al futuro de la Iglesia, de la nueva comunidad fundada por Jesucristo y que se extiende a todas las épocas, más allá de la existencia personal del mismo Pedro”. 

El Pontífice recordó a los queridos Metropolitanos que el palio que les impuso, les recordará siempre que han sido constituidos “en y para el gran misterio de comunión que es la Iglesia”, edificio espiritual construido sobre Cristo piedra angular y, en su dimensión terrena e histórica, sobre la roca de Pedro. Y animados por esta certeza, afirmó “sintámonos juntos cooperadores de la verdad, la cual –sabemos– es una y ‘sinfónica’, y reclama de cada uno de nosotros y de nuestra comunidad el empeño constante de conversión al único Señor en la gracia del único Espíritu. 

Su Santidad concluyó su homilía implorando de la Santa Madre de Dios que “nos guíe y nos acompañe siempre en el camino de la fe y de la caridad”. 

Benedicto XVI comenzó su homilía recordando que se encontraban reunidos alrededor del altar para celebrar la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma. 

Y destacó la presencia de los arzobispos metropolitanos nombrados durante este último año, que acababan de recibir el palio, a quienes dirigió su especial y afectuoso saludo; junto a la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, enviada por Su Santidad Bartolomé I, que acogió con reconocimiento fraterno y cordial; a la vez que “con espíritu ecuménico”, manifestó su alegría al saludar y dar las gracias al Coro de la Abadía de Westminster, que animó esta liturgia junto con la Capilla Sixtina. Tras saludar a los embajadores y a las autoridades civiles presentes, el Papa dijo: 

Como todos saben, delante de la Basílica de San Pedro, están colocadas dos imponentes estatuas de los apóstoles Pedro y Pablo, fácilmente reconocibles por sus enseñas: las llaves en las manos de Pedro y la espada entre las de Pablo. También sobre el portal mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros están representadas juntas escenas de la vida y del martirio de estas dos columnas de la Iglesia. La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a san Pedro y a san Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo. En Roma, además, su vinculación como hermanos en la fe ha adquirido un significado particular. 

Tras recordar que la comunidad cristiana de esta ciudad los consideró una especie de contrapunto de los míticos Rómulo y Remo, la pareja de hermanos a los que se hace remontar la fundación de Roma, Su Santidad añadió textualmente: 

Se puede pensar también en otro paralelismo opuesto, siempre a propósito del tema de la hermandad: es decir, mientras que la primera pareja bíblica de hermanos nos muestra el efecto del pecado, por el cual Caín mata a Abel, Pedro y Pablo, aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. 

El Papa no dejó de recordar que sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad, lo que representa “el primer mensaje fundamental que la solemnidad de hoy nos ofrece a cada uno de nosotros, y cuya importancia se refleja también en la búsqueda de aquella plena comunión, que anhelan el Patriarca ecuménico y el Obispo de Roma, como también todos los cristianos”. 

Y tal como afirma el pasaje del Evangelio de san Mateo que se escuchó durante esta misa, Benedicto XVI dijo que Simón Pedro, el discípulo que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar – en griego “skandalon”: 

Así se manifiesta la tensión que existe entre el don que proviene del Señor y la capacidad humana; y en esta escena entre Jesús y Simón Pedro vemos de alguna manera anticipado el drama de la historia del mismo papado, que se caracteriza por la coexistencia de estos dos elementos: por una parte, gracias a la luz y la fuerza que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia peregrina en el tiempo; por otra, emergen también, a lo largo de los siglos, la debilidad de los hombres, que sólo la apertura a la acción de Dios puede transformar. 

También explicó que en el Evangelio de hoy emerge con fuerza la clara promesa de Jesús: “el poder del infierno”, es decir las fuerzas del mal, no prevalecerán: 

En verdad, la promesa que Jesús hace a Pedro es ahora mucho más grande que las hechas a los antiguos profetas: Éstos, en efecto, fueron amenazados sólo por enemigos humanos, mientras Pedro ha de ser protegido de las «puertas del infierno», del poder destructor del mal. Jeremías recibe una promesa que tiene que ver con él como persona y con su ministerio profético; Pedro es confortado con respecto al futuro de la Iglesia, de la nueva comunidad fundada por Jesucristo y que se extiende a todas las épocas, más allá de la existencia personal del mismo Pedro. 

En cuanto al símbolo de las llaves, que también se escuchó en el Evangelio, el Obispo de Roma dijo:

La llave representa la autoridad sobre la casa de David. Y en el Evangelio hay otra palabra de Jesús dirigida a los escribas y fariseos, a los cuales el Señor les reprocha de cerrar el reino de los cielos a los hombres (cf. Mt 23,13). Estas palabras también nos ayudan a comprender la promesa hecha a Pedro: a él, en cuanto fiel administrador del mensaje de Cristo, le corresponde abrir la puerta del reino de los cielos, y juzgar si aceptar o excluir (cf. Ap 3,7). Las dos imágenes – la de las llaves y la de atar y desatar – expresan por tanto significados similares y se refuerzan mutuamente. 

En cuanto a la expresión “atar y desatar” y su paralelismo “en la tierra… en los cielos”, Benedicto XVI afirmó que garantiza que las decisiones de Pedro en el ejercicio de su función eclesial también son válidas ante Dios: 

A la luz de estos paralelismos, aparece claramente que la autoridad de atar y desatar consiste en el poder de perdonar los pecados. Y esta gracia, que debilita la fuerza del caos y del mal, está en el corazón del ministerio de la Iglesia. La Iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de pecadores que se deben reconocer necesitados del amor de Dios, necesitados de ser purificados por medio de la Cruz de Jesucristo.  

De este modo –prosiguió el Pontífice en su homilía– “las palabras de Jesús sobre la autoridad de Pedro y de los Apóstoles revelan que el poder de Dios es el amor, amor que irradia su luz desde el Calvario”. Porque Jesús con su muerte ha vencido el poder del infierno, con su sangre ha derramado sobre el mundo un río inmenso de misericordia, que irriga con su agua sanadora la humanidad entera. 

Queridos hermanos, como recordaba al principio, la tradición iconográfica representa a san Pablo con la espada, y sabemos que ésta significa el instrumento con el que fue asesinado. Pero, leyendo los escritos del apóstol de los gentiles, descubrimos que la imagen de la espada se refiere a su misión de evangelizador. 

Por último, dirigiéndose a los metropolitanos que recibieron el Palio, el Santo Padre les dijo:

Queridos Metropolitanos: el palio que os he impuesto, os recordará siempre que habéis sido constituidos en y para el gran misterio de comunión que es la Iglesia, edificio espiritual construido sobre Cristo piedra angular y, en su dimensión terrena e histórica, sobre la roca de Pedro. Animados por esta certeza, sintámonos juntos cooperadores de la verdad, la cual –sabemos– es una y «sinfónica», y reclama de cada uno de nosotros y de nuestra comunidad el empeño constante de conversión al único Señor en la gracia del único Espíritu. 

Y concluyó su homilía rogando que la Santa Madre de Dios los guíe y los acompañe siempre en el camino de la fe y de la caridad. (María Fernanda Bernasconi – RV). 


TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA DEL SANTO PADRE EN LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO 

Señores cardenales, 
Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, 
Queridos hermanos y hermanas 

Estamos reunidos alrededor del altar para celebrar la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma. Están aquí presentes los arzobispos metropolitanos nombrados durante este último año, que acaban de recibir el palio, y a quienes va mi especial y afectuoso saludo. También está presente, enviada por Su Santidad Bartolomé I, una eminente delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que acojo con reconocimiento fraterno y cordial. Con espíritu ecuménico me alegra saludar y dar las gracias a “The Choir of Westminster Abbey”, que anima la liturgia junto con la Capilla Sixtina. Saludo además a los señores embajadores y a las autoridades civiles: a todos les agradezco su presencia y oración. 

Como todos saben, delante de la Basílica de San Pedro, están colocadas dos imponentes estatuas de los apóstoles Pedro y Pablo, fácilmente reconocibles por sus enseñas: las llaves en las manos de Pedro y la espada entre las de Pablo. También sobre el portal mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros están representadas juntas escenas de la vida y del martirio de estas dos columnas de la Iglesia. La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a san Pedro y a san Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo. En Roma, además, su vinculación como hermanos en la fe ha adquirido un significado particular. En efecto, la comunidad cristiana de esta ciudad los consideró una especie de contrapunto de los míticos Rómulo y Remo, la pareja de hermanos a los que se hace remontar la fundación de Roma. Se puede pensar también en otro paralelismo opuesto, siempre a propósito del tema de la hermandad: es decir, mientras que la primera pareja bíblica de hermanos nos muestra el efecto del pecado, por el cual Caín mata a Abel, Pedro y Pablo, aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad: aquí se encuentra el primer mensaje fundamental que la solemnidad de hoy nos ofrece a cada uno de nosotros, y cuya importancia se refleja también en la búsqueda de aquella plena comunión, que anhelan el Patriarca ecuménico y el Obispo de Roma, como también todos los cristianos. 

En el pasaje del Evangelio de san Mateo que hemos escuchado hace poco, Pedro hace la propia confesión de fe a Jesús reconociéndolo como Mesías e Hijo de Dios; la hace también en nombre de los otros apóstoles. Como respuesta, el Señor le revela la misión que desea confiarle, la de ser la «piedra», la «roca», el fundamento visible sobre el que está construido todo el edificio espiritual de la Iglesia (cf. Mt 16, 16-19). Pero ¿de qué manera Pedro es la roca? ¿Cómo debe cumplir esta prerrogativa, que naturalmente no ha recibido para sí mismo? El relato del evangelista Mateo nos dice en primer lugar que el reconocimiento de la identidad de Jesús pronunciado por Simón en nombre de los Doce no proviene «de la carne y de la sangre», es decir, de su capacidad humana, sino de una particular revelación de Dios Padre. En cambio, inmediatamente después, cuando Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección, Simón Pedro reacciona precisamente a partir de la «carne y sangre»: Él «se puso a increparlo: … [Señor] eso no puede pasarte» (16, 22). Y Jesús, a su vez, le replicó: «Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo…» (v. 23). El discípulo que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar – en griego skandalon. Así se manifiesta la tensión que existe entre el don que proviene del Señor y la capacidad humana; y en esta escena entre Jesús y Simón Pedro vemos de alguna manera anticipado el drama de la historia del mismo papado, que se caracteriza por la coexistencia de estos dos elementos: por una parte, gracias a la luz y la fuerza que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia peregrina en el tiempo; por otra, emergen también, a lo largo de los siglos, la debilidad de los hombres, que sólo la apertura a la acción de Dios puede transformar. 

En el Evangelio de hoy emerge con fuerza la clara promesa de Jesús: «el poder del infierno», es decir las fuerzas del mal, no prevalecerán, «non prevalebunt». Viene a la memoria el relato de la vocación del profeta Jeremías, cuando el Señor, al confiarle la misión, le dice: «Yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo; lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte» (Jr 1, 18-19). En verdad, la promesa que Jesús hace a Pedro es ahora mucho más grande que las hechas a los antiguos profetas: Éstos, en efecto, fueron amenazados sólo por enemigos humanos, mientras Pedro ha de ser protegido de las «puertas del infierno», del poder destructor del mal. Jeremías recibe una promesa que tiene que ver con él como persona y con su ministerio profético; Pedro es confortado con respecto al futuro de la Iglesia, de la nueva comunidad fundada por Jesucristo y que se extiende a todas las épocas, más allá de la existencia personal del mismo Pedro. 

Pasemos ahora al símbolo de las llaves, que hemos escuchado en el Evangelio. Nos recuerdan el oráculo del profeta Isaías sobre el funcionario Eliaquín, del que se dice: «Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá» (Is 22,22). La llave representa la autoridad sobre la casa de David. Y en el Evangelio hay otra palabra de Jesús dirigida a los escribas y fariseos, a los cuales el Señor les reprocha de cerrar el reino de los cielos a los hombres (cf. Mt 23,13). Estas palabras también nos ayudan a comprender la promesa hecha a Pedro: a él, en cuanto fiel administrador del mensaje de Cristo, le corresponde abrir la puerta del reino de los cielos, y juzgar si aceptar o excluir (cf. Ap 3,7). Las dos imágenes – la de las llaves y la de atar y desatar – expresan por tanto significados similares y se refuerzan mutuamente. La expresión «atar y desatar» forma parte del lenguaje rabínico y alude por un lado a las decisiones doctrinales, por otro al poder disciplinar, es decir a la facultad de aplicar y de levantar la excomunión. El paralelismo «en la tierra… en los cielos» garantiza que las decisiones de Pedro en el ejercicio de su función eclesial también son válidas ante Dios. 

En el capítulo 18 del Evangelio según Mateo, dedicado a la vida de la comunidad eclesial, encontramos otras palabras de Jesús dirigidas a los discípulos: «En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 18,18). Y san Juan, en el relato de las apariciones de Cristo resucitado a los Apóstoles, en la tarde de Pascua, refiere estas palabras del Señor: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,22-23). A la luz de estos paralelismos, aparece claramente que la autoridad de atar y desatar consiste en el poder de perdonar los pecados. Y esta gracia, que debilita la fuerza del caos y del mal, está en el corazón del ministerio de la Iglesia. Ella no es una comunidad de perfectos, sino de pecadores que se deben reconocer necesitados del amor de Dios, necesitados de ser purificados por medio de la Cruz de Jesucristo. Las palabras de Jesús sobre la autoridad de Pedro y de los Apóstoles revelan que el poder de Dios es el amor, amor que irradia su luz desde el Calvario. Así, podemos también comprender porqué, en el relato del evangelio, tras la confesión de fe de Pedro, sigue inmediatamente el primer anuncio de la pasión: en efecto, Jesús con su muerte ha vencido el poder del infierno, con su sangre ha derramado sobre el mundo un río inmenso de misericordia, que irriga con su agua sanadora la humanidad entera. 

Queridos hermanos, como recordaba al principio, la tradición iconográfica representa a san Pablo con la espada, y sabemos que ésta significa el instrumento con el que fue asesinado. Pero, leyendo los escritos del apóstol de los gentiles, descubrimos que la imagen de la espada se refiere a su misión de evangelizador. Él, por ejemplo, sintiendo cercana la muerte, escribe a Timoteo: «He luchado el noble combate» (2 Tm 4,7). No es ciertamente la batalla de un caudillo, sino la de quien anuncia la Palabra de Dios, fiel a Cristo y a su Iglesia, por quien se ha entregado totalmente. Y por eso el Señor le ha dado la corona de la gloria y lo ha puesto, al igual que a Pedro, como columna del edificio espiritual de la Iglesia. 

Queridos Metropolitanos: el palio que os he impuesto, os recordará siempre que habéis sido constituidos en y para el gran misterio de comunión que es la Iglesia, edificio espiritual construido sobre Cristo piedra angular y, en su dimensión terrena e histórica, sobre la roca de Pedro. Animados por esta certeza, sintámonos juntos cooperadores de la verdad, la cual –sabemos– es una y «sinfónica», y reclama de cada uno de nosotros y de nuestra comunidad el empeño constante de conversión al único Señor en la gracia del único Espíritu. Que la Santa Madre de Dios nos guíe y nos acompañe siempre en el camino de la fe y de la caridad. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amén.











(María Fernanda Bernasconi – RV)

29 JUNIO - SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO


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jueves, 28 de junio de 2012

29 JUNIO - HORA SANTA POR BENEDICTO XVI EN BARCELONA


















En Barcelona, los Jóvenes de San José ha organizado una Hora Santa y convocan a todos los católicos a rezar por el Papa el próximo viernes 29 de junio (23:00hs.), festividad de San Pedro y San Pablo, en el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo

Desde el inicio de su pontificado, Benedicto XVI, ha tenido que hacer frente a hechos muy dolorosos en el seno de la propia Iglesia, por lo que se ha visto sometido a multitud de ataques y ha tenido que soportar todo tipo de calumnias, pese a que siempre ha tenido una reacción inmediata y concluyente basada en criterios de trasparencia y justicia, siendo rigurosamente fiel a su lema: "Cooperatores veritatis", es decir, Cooperadores de la verdad. 

Custodios de San Pedro se une a la inicitiva y os traslada la invitación a participar.


¡Os esperamos!


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miércoles, 27 de junio de 2012

AUDIENCIA GENERAL DE BENEDICTO XVI (TEXTO CATEQUESIS COMPLETO)

















Ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países, Benedicto XVI celebró esta mañana a las 10,30 en el Aula Pablo VI del Vaticano su habitual audiencia semanal. 

En el resumen que leyó de este tema para los fieles de nuestro idioma, el Sucesor de Pedro dijo:  

Queridos hermanos y hermanas: 

Deseo tratar hoy del himno cristológico que san Pablo ofrece en su carta a los Filipenses, centrado en los «sentimientos» de Cristo y en su condición divina y humana: en la encarnación, en la muerte de cruz y en la exaltación en la gloria del Padre. Este cántico inicia con una exhortación: «Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo». Se trata no sólo de seguir los ejemplos de Jesús, sino también de conformar toda nuestra existencia según su modo de pensar y obrar. Esta composición ofrece además dos indicaciones importantes para nuestra oración. La primera es la invocación de Jesucristo como «Señor». Él es el tesoro por el cual vale la pena gastar la vida. La segunda indicación es la postración: Ante este Nombre, toda rodilla se ha de doblar en el cielo y en la tierra. De este modo, cuando nos arrodillamos ante Cristo, confesamos nuestra fe en Él y lo reconocemos como único Señor. La oración debe conducir, pues, a una más plena toma de conciencia para pensar, actuar y amar en Cristo y por Cristo. Así, la mente, el corazón y la voluntad se abren a la acción del Espíritu Santo y somos transformados por medio de la gracia. 

De los saludos del Papa a los diversos grupos de peregrinos que asistieron a esta audiencia semanal destacamos el dirigido a los polacos, a quienes el Santo Padre les recordó que se acerca la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. “De modo particular -les dijo- los recordamos en Roma, donde han enseñado, dado su testimonio y sufrido el martirio en nombre de Cristo”, razón por la cual, antes de bendecirlos, les deseó que la visita a sus tumbas sea para todos ellos una ocasión para consolidarse en la fe, en la esperanza y en el amor.

También al saludar cordialmente a los fieles húngaros, especialmente a los grupos procedentes de Budapest y de Orosháza, el Pontífice les recordó que se acerca esta solemnidad. De la misma manera hablando en eslovaco el Obispo de Roma saludó a los peregrinos de la parroquia de Šuňava, a quienes les deseó que la visita a las tumbas de los santos Pedro y Pablo profundice su amor por la Iglesia, fundada en los Apóstoles.  

Al dar su cordial bienvenida a los peregrinos italianos, el Papa saludó de modo particular a los fieles de la región de las Marcas, acompañados por su Arzobispo, Monseñor Edoardo Menichelli; a los de la parroquia de Santo Domingo en Acquaviva delle Fonti, que recuerdan un significativo aniversario jubilar; a las religiosas Franciscanas Inmaculatinas, que están celebrando su Capítulo general, y a los representantes de la Consulta Nacional contra la usura. A todos estos queridos amigos, el Obispo de Roma les agradeció su visita y los animó a dar un valeroso e insistente testimonio cristiano en los diversos ambientes en que trabajan. 

Como es costumbre, el pensamiento del Papa se dirigió, en fin, a los jóvenes, enfermos y recién casados presentes en esta audiencia. Teniendo en cuenta que por estas latitudes ya hemos entrado en el verano, lo que para muchos representa un tiempo de vacaciones y descanso, el Obispo de Roma deseó a los jóvenes que este período sea una “ocasión para realizar útiles experiencias sociales y religiosas”. Formuló votos a los recién casados para que sea un tiempo oportuno “para hacer crecer su unión y profundizar su misión en la Iglesia y en la sociedad”. Y manifestó su deseo de que a los queridos enfermos no les falte “durante estos meses veraniegos la cercanía de personas queridas”. 

Al saludar en nuestro idioma a los fieles procedentes de América Latina y de España, Benedicto XVI les dirigió la siguiente invitación: 

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos de la Arquidiócesis de Los Altos, y de la Diócesis de Zacatecoluca, acompañados por sus Pastores, así como a los provenientes de España, México, Colombia y otros países latinoamericanos. Invito a todos a que fijen en la oración su mirada en el Crucifijo, a detenerse frecuentemente para la adoración eucarística y así entrar en el amor de Dios, que se ha abajado con humildad para elevarnos hacia Él. Muchas gracias. (María Fernanda Bernasconi – RV). 

Texto completo de la catequesis del Papa: 

Queridos hermanos y hermanas 

Nuestra oración está hecha, como hemos visto en los pasados miércoles, de silencio y de palabras, de canto y de gestos que implican a toda la persona: desde la boca hasta la mente, del corazón a todo el cuerpo. Es una característica que encontramos en la oración judía, especialmente en los Salmos. Hoy quisiera hablar de uno de los cantos o himnos más antiguos de la tradición cristiana, que San Pablo nos presenta en lo que, en cierto sentido, es su testamento espiritual: la Carta a los Filipenses. Se trata de una carta que el Apóstol escribe mientras está en la cárcel, tal vez en Roma. Él se siente cercano a la muerte, porque afirma que ofrecerá su vida como una libación (cf. Flp 2,17). 

A pesar de esta situación de grave peligro para su incolumidad física, San Pablo, en todo el texto, expresa la alegría de ser discípulo de Cristo, de poder ir a su encuentro, hasta el punto de ver la muerte no como una pérdida sino como una ganancia. En el último capítulo de su carta hay una fuerte invitación a la alegría, una característica fundamental de nuestro ser cristianos y de nuestra orar. San Pablo escribe: "Estén siempre alegres en el Señor, lo repito de nuevo: ¡Alégrense!" (Fil. 4,4). ¿Pero cómo puede regocijarse frente a una sentencia de muerte, ya inminente? ¿De dónde, o mejor, de quién San Pablo recoge la serenidad, la fuerza, el coraje de ir hacia su martirio, y al derramamiento de sangre? 

La respuesta la encontramos en el centro de la Carta a los Filipenses, en lo que la tradición cristiana llama carmen Christo, el canto para Cristo, o más comúnmente el "himno cristológico"; un canto que centra toda la atención en los "sentimientos" de Cristo, es decir, en su modo de pensar y su actitud concreta, vivida. Esta oración comienza con una exhortación: " Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús " (Fil. 2,5). Estos sentimientos se presentan en los siguientes versículos: el amor, la generosidad, la humildad, la obediencia a Dios, el don de uno mismo. No se trata simplemente de seguir el ejemplo de Jesús como algo moral, sino de involucrar toda la existencia en su propia manera de pensar y actuar. La oración debe llevar hacia un conocimiento y una unión en el amor cada vez más profunda con el Señor, para poder pensar, actuar y amar como Él, en Él y por Él. Ejercitarse en eso, aprender los sentimientos de Jesús es el camino de la vida cristiana.

Ahora voy a referirme brevemente sobre algunos elementos de esta canto denso, que resume todo el itinerario divino y humano del Hijo de Dios, que abarca toda la historia humana: del ser en la condición de Dios, a la encarnación, a la muerte en una cruz y a la exaltación en la gloria del Padre, y en parte también el comportamiento de Adán, del hombre desde el principio. Este himno a Cristo parte de su ser "en morphe tou Theou", dice el texto griego, es decir, de estar "en la forma de Dios", o mejor dicho, en la condición de Dios. Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, no vive su "ser como Dios" para triunfar o para imponer su supremacía, no lo considera como una posesión, un privilegio, un tesoro al qué aferrarse. Es más, "se desnudó," se vació de sí mismo tomando, dice el texto griego, la "morphe Doulos", la "forma de siervo, de esclavo", la realidad humana marcada por el sufrimiento, por la pobreza, por la muerte; en todo se asimiló a los hombres, excepto en el pecado, comportándose como un servidor dedicado completamente al servicio de los demás. En este sentido, Eusebio de Cesarea (siglo IV) dice: "Él tomó sobre sí las fatigas, con los miembros que sufren. Ha hecho suyas nuestras humildes enfermedades. Sufrió tribulaciones por amor a nosotros: esto en conformidad con su gran amor por la humanidad "(La demostración Evangélica, 10, 1, 22). San Pablo continúa delineando el marco "histórico" en el que se realizó esta disminución de Jesús. Escribe el Apóstol: "se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte." (Flp 2,8).

El Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre y cumplió un camino en completa obediencia y fidelidad a la voluntad del Padre, hasta el supremo sacrificio de su vida. Aún más, el Apóstol especifica "hasta la muerte, y muerte de cruz." En la cruz Jesucristo alcanzó el mayor grado de humillación, ya que la crucifixión era el castigo reservado a los esclavos y no a las personas libres: " mors turpissima crucis", escribe Cicerón (cf. En Verrem, V, 64, 165). 

En la cruz de Cristo, el hombre es redimido y la experiencia de Adán se modifica, dándose vuelta completamente: Adán, creado a imagen y semejanza de Dios, pretendía ser como Dios, con sus propias fuerzas, ocupar el lugar de Dios, y así perdió la dignidad original que se le había dado. Jesús, sin embargo, aun estando en la condición divina, se abajó, se sumergió en la condición humana, en total fidelidad al Padre, para redimir al Adán, que está en nosotros y para volverle a dar al hombre la dignidad que había perdido. Los Padres subrayan que Él se hizo obediente, volviendo a dar a la naturaleza humana, a través de su humanidad y obediencia, lo que se había perdido por la desobediencia de Adán. 

En la oración, en la relación con Dios, nosotros abrimos la mente, el corazón y la voluntad a la acción del Espíritu Santo, para entrar en esta misma dinámica de vida, como afirma San Cirilo de Alejandría, cuya fiesta celebramos hoy: "La obra del Espíritu intenta transformarnos, por medio de la gracia, en una copia perfecta de su humillación" (Carta Festale 10, 4). La lógica humana, sin embargo, intenta a menudo la realización de sí mismos en el poder, en el dominio, en los medios poderosos. El hombre sigue queriendo construir con sus propias fuerzas la torre de Babel para llegar – con sus propias fuerzas - a la altura de Dios, para ser como Dios. La Encarnación y la Cruz nos recuerdan que la plena realización estriba en conformar la propia la voluntad humana en la del Padre, en el desapego total de sí mismo, del propio egoísmo, para llenarse del amor y de la caridad de Dios y, así, llegar a ser verdaderamente capaces de amar a los demás. El hombre no se encuentra a sí mismo, cuando queda ensimismado, sino cuando logra salir de sí mismo. Sólo si logramos salir de nosotros, nos encontramos. Adán quería imitar a Dios, pero tenía una idea equivocada de Dios. Dios no quiere sólo la grandeza, Dios es amor que da, ya desde la Trinidad y luego en la Creación. Imitar a Dios significa salir de sí mismo y entregarse en el amor. (Traducción del italiano: Eduardo Rubió y Cecilia de Malak - RV)















                                BENDICIÓN DEL SANTO PADRE





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¿QUIERES QUE BELÉN SEA DECLARADA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD?

















Instituciones, representantes de la sociedad civil e iglesias de Belén han remitido una carta al Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO en la que solicitan que el casco histórico de la urbe sea incluido en la lista de lugares patrimonio de la humanidad para así poder protegerlo.

"Consagren los principios legales y morales de la UNESCO y protejan la Ciudad Vieja de Belén, Palestina", es el título de la misiva, a la que ha tenido acceso Efe. 

La petición palestina, que incluye la Basílica de la Natividad y el centro histórico de la ciudad cisjordana de Belén, se someterá a votación el próximo viernes 29 en San Petersburgo, durante un encuentro del Comité que se inició hoy y se prolongará hasta el próximo 6 de julio. 

En la reunión, el Comité integrado por 21 naciones, examinmara la candidatura de 34 sitios que aspiran a ser integrados en la Lista de Patrimonio Mundial.

"Han pasado más de 2000 años desde que el mensajero de la paz nació en Belén. Aunque aún no hay paz, el pueblo de Palestina continúa llevando el mensaje de esperanza, justicia y paz que nos trajo Jesucristo", explica la carta enviada a los miembros del Comité. 

"Tras 45 años de ocupación ilegal israelí, una ventana de oportunidades se ha abierto: países como vosotros podéis hacer la diferencia e invertir en la paz reconociendo al Estado de Palestina en las fronteras de 1967 y apoyar nuestro esfuerzo por proteger nuestra ciudad, Belén, e incluirla en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro", agregó. 

Los palestinos han solicitado la declaración de Patrimonio Mundial por el procedimiento utilizado para lugares que se encuentran en situación de peligro, al entender que en los últimos diez años la Basílica de la Natividad, donde la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús, y el centro histórico de Belén ha sufrido un serio deterioro. 

"Belén, su ciudad antigua e iglesias han sido víctimas de ataques militares israelíes deliberados, en 1967 y nuevamente en 2001 y 2002", añade la carta. 

"La comunidad internacional tiene la responsabilidad moral y legal de proteger nuestros lugares. Creemos que este es un paso en la dirección de la paz, provee de justicia histórica a nuestra ciudad, a sus lugares santos y a su pueblo", apostilla el escrito. 

La solicitud de incluir esos lugares de Belén como patrimonio mundial de la UNESCO se produce después de que Palestina ingresara como miembro de la organización en octubre pasado. 

Entonces, la asamblea general de la organización votó por 107 votos a favor y 14 en contra de la admisión de Palestina como estado integrante de pleno derecho.

La votación irritó a EEUU e Israel, al consideran que israelíes y palestinos deben alcanzar un acuerdo de paz antes de que se otorgue pleno reconocimiento a Palestina en los foros internacionales. 

La medida provocó la consiguiente retirada de las partidas de ambos países a la UNESCO, que perdió así más de un quinto de sus fondos.








Fuente texto: ABC

martes, 26 de junio de 2012

ITANAGAR, "LA DIÓCESIS DE LOS MILAGROS"

















INDIA: ¿SUCEDEN MILAGROS?



Se multiplican los fieles en una diócesis por repetidas curaciones inexplicables 

Repetidos casos de curaciones inexplicables, consideradas sobrenaturales, son la principal causa del masivo crecimiento de la Iglesia en un remoto ángulo de India, según el obispo de la región. 

El obispo John Kattrukudiyil de Itanagar, Arunachal Pradesh, al noreste de India, subrayó el fenómeno de las curaciones como explicación del crecimiento de la Iglesia en su diócesis desde virtualmente ningún fiel hasta el 40% de la población en 35 años. 

Durante una visita a la sede internacional de la fundación caritativa Ayuda a la Iglesia Necesitada, en Konigstein, Alemania, el obispo describió la situación en su diócesis diciendo: “Repetidas veces me cuentan historias de curaciones que han sucedido en varios lugares”. “Lo que cuentan me llena de asombro”. 

El obispo, cuya región es fronteriza con China, Bhutan y Birmania, añadió: “Tengo una gran base teológica en mis estudios y es fácil hacerse escéptico sobre este tipo de cosas, pero la gente está abslutamente convencida de que han recibido la curación”. 

Habló de un suceso a un hombre que renunció a un pasado gastado en perseguir a la Iglesia y se convirtió para casarse con una chica católica. 

El obispo Kattrukudiyil dijo: “Tras hacerse católico al hombre se le pidió que fuera a rezar sobre un hombre paralítico. El no quería pero fue y rezó y al día siguiente el hombre se levantó y caminó hasta la iglesia. Estaba tan impresionado de esta experiencia milagrosa que empezó a ir a la iglesia y ahora es un miembro muy activo de la parroquia”. 

Sin embargo, el obispo admitió que, mientras había oido muchos relatos de primera mano de esta clase, eran a menudo tratados con escepticismo cuando los contaba a otros. 

Dijo: “cuando recuento estas historias a la gente en Europa y donde sea, dicen 'Oh obispo, usted nos está contando cuentos'”. 

Pero describió cómo estas experiencias estaban profundizando la vida espiritual de la gente. El obispo añadió: “Hay muchas historias [de curación] que me llegan que no puedo ignorar. Esta es la experiencia de una Iglesia muy joven, experimentando las misma gracia de la Iglesia de los tiempos apostólicos”. 

El obispo Kattrukudiyil dijo: “El hecho de que mucha gente experimentó la curación orando a Jesús atrajo a mucha gente a la Iglesia en sus primeros días, y ellos consiguieron una especie de paz espiritual por pertenecer a la Iglesia”. 

Añadió: “De su experiencia, señalan que cuando vinieron juntos y fueron a la casa de alguno que estaba enfermo y rezaron sobre el, el individuo experimentó la curación”. “La gente que ha estado sufriendo de varias enfermedades por largo tiempo fue curada, es realmente una experiencia de la primera Iglesia la que esta gente tuvo”. 

Según el obispo, los cristianos se han multiplicado en Arunachal Pradesh en los últimos 35 años desde ningún fiel hasta un esperado 40% de la población total, cuando el resultado del censo de 2010 se publique. 

El país estaba cerrado a los misioneros cristianos a causa de la restricción de entradas que permitían las leyes, que sólo fueron revocadas en los años 1990, pero la situación cambió cuando gente joven de Arunachal Pradesh quiso educarse en las escuelas católicas de la vecina Assam. 

Algunos estudiantes de las escuelas católicas pidieron el bautismo, y con el permiso de sus padres, recibieron el sacramento antes de volver a sus aldeas, donde la fe se extendió. Algunos de estos estudiantes fueron luego elegidos en puestos de gobierno y ayudaron a cambiar la situación. 

Mientras en muchos lugares los nuevos católicos afrontaban palizas, quema de sus casas, la matanza de sus animales domésticos y la expulsión de sus trabajos o escuelas, gradualmente las cosas mejoraron y no se han registrado incidentes de persecución o acoso en los últimos veinte años. 

El obispo Kattrukudiyil dijo: “Hoy la Iglesia no sólo es tolerada sino admirada por sus trabajos de desarrollo en educación y cuidados de salud”. “Los políticos aprovechan cada ocasión para solicitar a la Iglesia sus actividades filantrópicas”. 

El obispo Kattrukudiyil agradeció a Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) por su colaboración en apoyar el crecimiento de la Iglesia mediante proyectos para construir un seminario menor, conventos y capillas así como a través de capacitación para catequistas y profesores. 

Dijo: “AIN ayuda especialmente en la catequesis, formación, construcción de capillas, estas son las más iportantes áreas de nuestras actividades”. “Siempre sentimos que AIN está detrás de nosotros para ayudarnos en todo lo que necesitamos”. (Zenit)


















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EL SACERDOTE QUE VIO A LA VIRGEN MARÍA

domingo, 24 de junio de 2012

ANGELUS (TEXTO COMPLETO EN ESPAÑOL)



El que fue la voz que dio a conocer a Cristo, “nos sigue invitando hoy a escuchar y recibir la divina Palabra, de la que él mismo dio testimonio, incluso con el derramamiento de su sangre”, dijo el Sucesor de Pedro, hablando de Juan Bautista, en la fiesta de su nacimiento, en su saludo a los peregrinos de lengua española, después de la oración mariana dominical del Ángelus, que rezó desde la ventana de su estudio, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. 

Ya a las 10 de la mañana de Roma, este domingo, la fila de los peregrinos giraba la entera Plaza de San Pedro, para entrar en el santuario de la tumba de Pedro y otros santos y beatos, como Juan Pablo II, ante la cual rezan muchos. 

Estos mismos peregrinos al mediodía escucharon la reflexión de Benedicto en italiano y sus saludos en diversas lenguas. 

Estas fueron las palabras del Papa a los peregrinos de lengua española: 

Texto completo 

“Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana, en particular a los miembros de la comunidad boliviana en Italia, aquí presentes. La Iglesia celebra hoy la Natividad de San Juan Bautista, precursor del Señor, que en el seno materno exulta de gozo al llegar el Salvador del género humano. Quien fue la voz que dio a conocer a Cristo, Cordero que quita el pecado del mundo, nos sigue invitando hoy a escuchar y a acoger la divina Palabra, de la que él mismo dio testimonio, incluso con el derramamiento de su sangre. 

Confiemos estos propósitos a la Santísima Virgen María, a la que hoy deseo invocar bajo los gloriosos títulos de Copacabana y Urkupiña. Feliz domingo". (jesuita Guillermo Ortiz-RV).

El mismo Jesús habla de Juan Bautista 

“Será el mismo Jesús el habla de Juan en estos términos: “Él es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que Él” (Mt 11, 10-11). Así recordó el Obispo de Roma, en el día de la fiesta del Nacimiento de Juan Bautista, en su reflexión previa a la oración del Ángelus. 

Dijo también, entre otras cosas, que el padre de Juan, Zacarías –marido de Isabel, pariente de María, era sacerdote del culto judío. “Él no creyó enseguida al anuncio de una paternidad ya inesperada y que por este motivo quedó mudo hasta el día de la circuncisión del niño, al cual él y su mujer le dieron el nombre indicado por Dios, es decir Juan, que significa “el Señor hace gracia”. Animado por el Espíritu Santo, Zacarías habló así de la misión del hijo: “y tú niño serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados” (Lc 1, 76-77).” 

“Todo esto se manifestó 30 años después, cuando Juan bautizaba en el río Jordán, se puso a bautizar, llamando a la gente a prepararse” continuó el Papa, antes de dar la bendición a todos los peregrinos y a los que participan de esta oración a través de los medios de difusión (jesuita Guillermo Ortiz- RV) 

Texto completo de la reflexión: 

Queridos hermanos y hermanas

Hoy, 24 de junio, celebramos la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista. Si se excluye la Virgen María, el Bautista es el único santo de quien la liturgia festeja el nacimiento y lo hace porque está estrechamente relacionado con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Desde el seno materno, en efecto, Juan es el precursor de Jesús: su prodigiosa concepción es anunciada por el Ángel a María como signo de que “nada es imposible a Dios” (Lc 1,37), seis meses antes del grande prodigio que nos da la salvación, la unión de Dios con el hombre es obra del Espíritu Santo. Los cuatro Evangelios resaltan la figura de Juan el Bautista, como profeta que concluye el Antiguo Testamento e inaugura el Nuevo, indicando a Jesús de Nazaret como el Mesías, el Consagrado del Señor. En efecto, será el mismo Jesús que hablará de Juan en estos términos: “Él es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que Él” (Mt 11, 10-11). 

El padre de Juan, Zacarías –marido de Isabel, pariente de María, era sacerdote del culto judío. Él no creyó enseguida al anuncio de una paternidad ya inesperada y por este motivo quedó mudo hasta el día de la circuncisión del niño, al cual él y su mujer le dieron el nombre indicado por Dios, es decir Juan, que significa “el Señor hace gracia”. Animado por el Espíritu Santo, Zacarías habló así de la misión del hijo: “y tú niño serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados” (Lc 1, 76-77). Todo esto se manifestó 30 años después, cuando Juan bautizaba en el río Jordán, se puso a bautizar, llamando a la gente a prepararse, con aquel gesto de penitencia, a la inminente venida del Mesías, que Dios le había revelado durante su permanencia en el desierto de Judea. Por esto Él viene llamado “Bautista”, es decir “Bautizador” (cfr. Mt 3, 1-6). Cuando un día, desde Nazaret, viene Jesús mismo para hacerse bautizar, Juan primero rechazó, pero luego aceptó, y vio el Espíritu Santo posarse sobre Jesús y oyó la voz del Padre celeste que lo proclamaba su Hijo (Cftr. Mt, 3, 13-17). Pero su misión aún no se había cumplido: poco tiempo después, se le pidió que anticipara a Jesús también en la muerte violenta: Juan fue decapitado en la cárcel del rey Herodes y así dio pleno testimonio del Cordero de Dios, a quien él, primero que todos, había reconocido e indicado públicamente. 

Queridos amigos, la Virgen María ayudó la anciana pariente Isabel a llevar hasta el último la concepción de Juan. Ella ayude a todos a seguir a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, que el Bautista anunció con gran humildad y ardor profético. (Traducción del italiano: Claudia Alberto – RV) 

Después del canto mariano de Ángelus, el Papa ha recordado que hoy en Italia se celebra la Jornada para la caridad del Papa. El Pontífice ha agradecido a todas “las comunidades parroquiales, las familias y a los fieles el continuo apoyo y generosidad, que manifiestan y que beneficia a muchos de nuestros hermanos en necesidad”, ha dicho. En este sentido, el Santo Padre ha recordado que pasado mañana, martes, Dios mediante, hará una breve visita a las zonas afectadas por el reciente terremoto en el norte de Italia. Me gustaría que fuera un signo de solidaridad de toda la Iglesia, y por lo tanto os invito a todos a que me acompañéis con la oración. 

Dirigiéndose luego a los peregrinos francófonos, Benedicto XVI ha señalado que “San Juan Bautista, el más grande entre los hijos de los hombres, fue capaz de reconocer al Señor. “Después de bautizar a Jesús en el río Jordán y de haberlo nombrado como el Mesías, desapareció humildemente ante él. Su ejemplo nos llama a convertirnos, a testimoniar a Cristo y anunciarlo a tiempo y contra el tiempo, siendo como san Juan, la voz que clama en el desierto, hasta el don de nuestras vidas”. 

El Santo Padre ha saludado también con afecto a los peregrinos de habla Inglesa. Este domingo, les ha dicho, “celebramos el nacimiento de Juan el Bautista, el gran santo que preparó el camino para el Señor. Juan era una voz que clama en el desierto, llamando al pueblo de Dios al arrepentimiento. Escuchemos su voz hoy, y demos espacio para el Señor, en nuestros corazones”. 

El Papa Joseph Ratzinger en su saludo a sus compatriotas y peregrinos de lengua alemana, hablando de Juan el Bautista, ha subrayado que fue el precursor del Señor. Su nombre significa "Dios es misericordioso" Su nacimiento fue para los familiares y los vecinos motivo de celebración y una ocasión para alabar a Dios. Pidamos a este precursor de Jesús su intercesión, para que también nosotros podamos participar, en la alegría y la compasión por el pueblo de Dios. 

El Santo Padre finalmente, saludando a los fieles polacos, se ha unido espiritualmente al arzobispo de di Poznań, a los Padres Oratorianos y a todos los peregrinos que en el Santuario de la Madre di Dio en Gostyń festejan el 500° aniversario de su fundación.













 (Traducción de Eduardo Rubió-RV)

miércoles, 20 de junio de 2012

AUDIENCIA GENERAL DE BENEDICTO XVI (TEXTO COMPLETO)



Durante la audiencia general de esta mañana el Papa prosiguió sus reflexiones sobre el tema de la oración en las cartas de San Pablo. 

Benedicto XVI prosiguió su catequesis sobre la oración, centrándose en este caso en el inicio de la carta de san Pablo a los Efesios: 

Queridos hermanos y hermanas: 

Hoy nos fijamos en la oración que está al comienzo de la carta de san Pablo a los Efesios. Se trata de un himno de bendición a Dios por todo lo que ha realizado y sigue realizando en la historia de la humanidad. En esta plegaria el apóstol nos lleva a contemplar el designio de amor y la acción de las tres personas de la Santísima Trinidad. En primer lugar, contemplamos al Padre, que nos ha escogido antes de la creación del mundo para ser santos. Más aún, nos ha elegido para ser sus hijos adoptivos en Jesucristo. Se trata de una llamada universal que responde a un designio gratuito y amoroso por parte de Dios. En el centro de esta oración, san Pablo enseña cómo se realiza el plan de salvación a través del Hijo, que nos ha redimido con su sangre. El sacrificio de Cristo en la cruz es el acontecimiento único e irrepetible que nos revela de modo admirable el amor del Padre por nosotros. Al final se encuentra la mención del Espíritu Santo, que es prenda de nuestra redención y de la gloria futura. Así, la oración nos abre a la contemplación del designio divino de amor y nos ayuda a descubrir con más claridad los signos de este plan: sobre todo en la belleza de la creación, en la vida de los santos y en toda la historia de la salvación, así como en el camino de la Iglesia, que con la palabra y los sacramentos nos introduce en el misterio de Dios. 

De los saludos del Santo Padre a los diversos grupos de fieles presentes, destacamos el dirigido a los peregrinos polacos, a quienes les recordó que Dios en su caridad nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, mediante Jesucristo (Cfr. Ef 1, 5). Porque como les dijo el Papa “es Él quien nos ha creado, llamados a la santidad, al servicio en la comunidad de la Iglesia y nos conduce a lo largo de la vida. Conociendo a Cristo y su Evangelio crecemos en la fe, para llegar a ser en ella cada vez más maduros. Y concluyó manifestando su deseo de que “nuestro comportamiento y nuestras obras sean testimonio de nuestra cercanía a Dios”. 

Al saludar a los peregrinos croatas, de modo particular a los fieles de las parroquias de Santa Teresa del Niño Jesús de Rijeka y de San Antonio de Sesvetska Sela, Benedicto XVI les dijo que deseaba dejarles en su corazón “la necesidad de rezar, en sus familias y comunidades parroquiales, por las nuevas vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en su pueblo”. 

El Papa también saludó a los fieles de diversas parroquias de la República Checa, a quienes les deseó que su peregrinación a la Ciudad de los Apóstoles Pedro y Pablo les sea de ayuda a fin de que puedan amar fielmente a Cristo y seguir su camino. 

De la misma manera el Obispo de Roma se dirigió a los peregrinos eslovacos, a quienes invitó a rezar por sus sacerdotes recién ordenados, para que en su ministerio sean signo de Cristo, Buen Pastor. 

En húngaro el Papa dio su bienvenida a los miembros de los grupos procedentes de Úrkút y de Szentgál, a quienes les deseó que el tiempo de las vacaciones favorezca el redescubrimiento de las bellezas de la naturaleza y del arte, para llegar a la contemplación de Dios. 

Al saludar a los peregrinos de lengua italiana, el Santo Padre comenzó por los fieles de la diócesis de Saluzzo, acompañado por su Obispo, Mons. Giuseppe Guerrini, que viajaron hasta la Sede de Pedro con motivo de los 500 años de su Iglesia particular. 

Benedicto XVI también acogió con alegría a la comunidad del diaconado, a los seminaristas del Instituto del Verbo Encarnado y a los niños de Primera Comunión de la Diócesis de Castellaneta, a quienes deseó que se alimenten de la Palabra de Dios y del Pan eucarístico para “sentire cum Ecclesia”. 

Por otra pare Benedicto XVI dirigió su saludo a los miembros de la Familia ecuménica de Taddeide quienes le ofrecieron como don una nueva campana; así como a los grupos parroquiales de Banzano y de Alviano, que viajaron a Roma para comenzar el año dedicado a San Roque y por el VIII centenario del milagro de las golondrinas de San Francisco de Asís. 

Por último, como es costumbre, el Pontífice dirigió un pensamiento a los jóvenes, enfermos y recién casados que participaron en esta audiencia general. A todos ellos les recordó que el mes de junio nos llama a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Por esta razón pidió a los jóvenes que aprendan a amar en la escuela de ese corazón divino; a los queridos enfermos que unan su corazón en el sufrimiento al del Hijo de Dios; y a los recién casados que tomen de las fuentes del amor mientras comienzan a construir su vida en común. 

Al saludar en nuestro idioma a los numerosos peregrinos procedentes de América Latina y de España Benedicto XVI los invitó a rezar para alimentar su vida espiritual con las siguientes palabras: 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Honduras, Colombia, Argentina, Chile, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a alimentar vuestra vida espiritual con una oración constante, para crecer en el amor de Dios y llevar al mundo la luz de su claridad. (María Fernanda Bernasconi – RV)

Texto completo de la catequesis del Papa: 

Queridos hermanos y hermanas, 

Nuestra oración muy a menudo tiene necesidad de ayuda, es normal para el hombre, porque necesitamos ayuda, necesitamos de los otros, necesitamos a Dios, por eso para nosotros es normal pedir algo de Dios, buscar la ayuda de Dios y debemos recordar que la oración que el Señor nos ha enseñado, el Padre Nuestro, es una oración de petición y con esta oración, el Señor nos enseña las prioridades de nuestra oración. Limpia, purifica nuestros deseos, y así limpia y purifica nuestros corazones. Así que si es algo normal que pidamos en la oración alguna cosa, también es normal que la oración sea una ocasión para dar gracias. Si prestamos un poco de atención, vemos que de Dios recibimos tantas cosas buenas. Es tan bueno con nosotros, que conviene que le demos las gracias. Y debe ser también una oración de alabanza. Nuestro corazón está abierto, porque a pesar de todos los problemas, vemos también la belleza de su creación, la bondad que se muestra en su creación. Así que debemos no solo rogar, sino también alabar y dar las gracias. Sólo así nuestra oración es completa.

En sus cartas, San Pablo habla no sólo de la oración, sino que contienen oraciones, oraciones de solicitud, pero también de alabanza y bendición por todo lo que Dios ha hecho y sigue ofreciendo en la historia de la humanidad. 

Hoy quiero centrarme en el primer capítulo de la Epístola a los Efesios, que comienza con una oración, que es un himno de bendición, una expresión de gratitud y alegría. San Pablo bendice a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él nos hizo "conocer el misterio de su voluntad" (Ef 1,9). Realmente es motivo de acción de gracias si Dios nos descubre su voluntad con nosotros, por nosotros. El misterio de su voluntad ", Mysterion", "Misterio", es un término que se repite con frecuencia en la Sagrada Escritura y en la Liturgia. No quiero entrar ahora en la filología del lenguaje común, que indica lo que no se puede conocer, una realidad que no podemos abarcar con nuestra propia inteligencia. El himno que abre la Carta a los Efesios nos lleva de la mano hacia un significado más profundo de este término y de la realidad que nos muestra. Para los creyentes, "misterio" no es tanto lo desconocido, cuanto la voluntad misericordiosa de Dios, su designio de amor que en Jesucristo se revela plenamente y nos ofrece la posibilidad de "comprender con todos los santos, cuál es la 'anchura, la longitud, la altura y profundidad, y conocer el amor de Cristo "(Efesios 3:18-19). El misterio desconocido de Dios se revela, y es que Dios nos ama y nos ama desde el principio, desde la eternidad. 

Hagamos una pequeña pausa sobre "esta oración solemne y profunda. “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 1,3). San Pablo utiliza el verbo "euloghein", que normalmente se traduce la palabra hebrea "barak", es decir: alabar, glorificar, dar gracias a Dios el Padre como el origen de los bienes de la salvación como Aquel que "nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los cielos en Cristo". 

El Apóstol, da las gracias, alaba, pero también reflexiona sobre las razones de esta alabanza, de este agradecimiento, presentando los elementos clave del plan divino y sus etapas. En primer lugar tenemos que bendecir a Dios Padre, porque según San Pablo, "Dios nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor". (v. 4). Lo que nos hace santos y sin mancha es la caridad. Dios nos ha llamado a la existencia, a la santidad, y esta elección precede incluso la creación del mundo. Desde siempre estamos en el designio de Dios, en su pensamiento. Con el profeta Jeremías, podemos afirmar también nosotros que antes de formarnos en el vientre de nuestra madre, Él ya nos conocía (cf. Jr 1,5), y conociéndonos nos amó. La vocación a la santidad, es decir, a la comunión con Dios, pertenece al plan eterno de este Dios, un diseño que se extiende a la historia y comprende a todos los hombres y mujeres del mundo, porque es una llamada universal. Dios no excluye a nadie, su proyecto es sólo para de amor. San Juan Crisóstomo afirma: "Dios mismo nos ha hecho santos, pero no estamos llamados a permanecer santos. Santo es aquel que vive por la fe "(Homilías sobre la Epístola a los Efesios, 1,1,4).

San Pablo continúa: Dios nos ha predestinado, nos ha elegido a ser "hijos adoptivos por medio de Jesucristo", a ser incorporados a su Hijo Unigénito. El Apóstol pone de relieve la gratuidad de este maravilloso plan de Dios para la humanidad. Dios nos escoge a nosotros no porque somos buenos, sino porque Él es bueno. En la antigüedad existía sobre la bondad una frase latina “bonum diffusivum sui” la esencia de lo bueno nos comunica, se extiende, porque Dios es la bondad, es comunicación de bondad, quiere comunicar su bondad a nosotros y nos quiere hacer buenos y santos. 

En el centro de la oración de bendición, el Apóstol muestra la forma en que se lleva a cabo el plan de salvación del Padre en Cristo, en su Hijo amado. Escribe: " En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia " (Efesios 1,7). El sacrificio de la cruz de Cristo es el acontecimiento único e irrepetible con el que el Padre ha mostrado de manera luminosa su amor por nosotros, no sólo de palabra, sino de manera concreta, Dios es tan real y su amor se concretiza, que entra en la historia, se hace el mismo hombre para ver lo que se siente, cómo es este mundo creado y acepta el camino del sufrimiento de la pasión, padeciendo incluso la muerte. Tan real es el amor de Dios que participa en nuestro ser, no sólo eso, sino en nuestro sufrir y morir. 

El sacrificio de la cruz significa que llegamos a ser "propiedad de Dios," porque la sangre de Cristo nos redimió del pecado, nos limpia de todo mal, nos saca de la esclavitud del pecado y de la muerte. San Pablo nos invita a considerar qué tan profundo es el amor de Dios que transforma la historia, que ha transformado su propia vida de perseguidor de los cristianos a Apóstol incansable del Evangelio. Hagámonos eco una vez más, de las tranquilizadoras palabras de la Epístola a los Romanos: “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?... Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor”(Rm 8,31-32.38-39). De esta certeza: “Dios es para nosotros”, ninguna criatura podrá separarnos, porque su amor es más fuerte. Tenemos que entrarla en nuestro ser, en nuestra conciencia de cristianos. 

Por último, la bendición divina se cierra con una referencia al Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones; el Paráclito que hemos recibido como sello prometido “Ese Espíritu - dice Pablo - es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria (Ef 1,14)”. La redención no es aún completa - lo percibimos - sino que alcanzará su cumplimiento pleno cuando los que Dios ha comprado serán salvados en su totalidad. Todavía estamos en el camino de la redención, cuya esencial realidad es dada con la muerte y resurrección de Jesús. Estamos en camino hacia la plena liberación de los hijos de Dios. Y el Espíritu Santo es certeza de que Dios cumplirá su plan de salvación, cuando reunirá “todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo” (Ef 1,10). San Juan Crisóstomo comenta sobre este punto que: "Dios nos eligió para su fe en nosotros y ha impreso en nosotros el sello para la herencia de la gloria futura" (Homilías sobre la Epístola a los Efesios 2:11-14). Tenemos que aceptar que el camino de la redención es también un camino nuestro, porque Dios quiere criaturas libres, que digan ‘sí’ libremente. Pero ante todo éste fue su camino. Ahora estamos en sus manos y tenemos la libertad de proseguir por el camino abierto por Él. Vamos en este camino de la redención y avanzando con Cristo percibimos que la redención se realiza. 

La visión que nos presenta san Pablo en esta gran oración de bendición nos ha conducido a contemplar la acción de las tres Personas de la Santísima Trinidad: el Padre, quien nos escogió antes de la creación del mundo, que nos pensó y creó; el Hijo que nos redimió mediante su sangre y el Espíritu Santo, anticipo de nuestra redención y de la gloria futura. En la oración nos abrimos a la contemplación de este gran misterio, que es el plan divino de amor en la historia humana, en nuestra historia personal. En la oración constante, en la relación diaria con Dios, aprendemos también nosotros, como san Pablo, a vislumbrar cada vez más claramente los signos de este diseño y esta acción: en la belleza del Creador que emerge en sus criaturas (cf. Ef 3 , 9), como canta San Francisco de Asís: "Alabado seas mi Señor, con todas tus criaturas" (Tus FF 263). Es importante estar atentos – precisamente en este tiempo de vacaciones - a la belleza de la creación y ver translucir en esta belleza el rostro de Dios. En sus vidas, los Santos, muestran de forma luminosa qué puede hacer el poder de Dios en la debilidad del hombre y puede hacerlo también en nosotros. En toda la historia de la salvación, en la que Dios se ha acercado a nosotros, Él espera con paciencia nuestros tiempos, comprende nuestras infidelidades, alienta nuestros esfuerzos y nos guía. 

En la oración aprendemos a ver los signos de este plan misericordioso en el camino de la Iglesia. Así crecemos en el amor de Dios, abriendo la puerta para que la Santísima Trinidad venga a habitar en nosotros, ilumine, caliente y guíe nuestras vidas. "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él " (Jn 14:23), dice Jesús, prometiendo a sus discípulos el don del Espíritu Santo, que enseñará todo. San Ireneo dice que ‘en la Encarnación, el Espíritu Santo se acostumbró a estar en el hombre. En la oración, debemos acostumbrarnos a estar con Dios Esto es muy importante, porque aprendemos a estar con Dios y así vemos cuán hermoso que es estar con Él, que es la redención. 

Queridos amigos, cuando la oración alimenta nuestra vida espiritual nos volvemos capaces de conservar lo que san Pablo llama "el misterio de la fe" en una conciencia pura (cfr 1 Tm 3,9). La oración - como manera de acostumbrarse a estar con Dios – genera hombres y mujeres animados, no por el egoísmo, el afán de poseer, la sed de poder, sino por la gratuidad, el anhelo de amar, la sed de servir, animados por Dios, y sólo así, se puede llevar la luz a la oscuridad del mundo. 

Quisiera concluir esta catequesis con el epílogo de la Carta a los Romanos. Con san Pablo, también nosotros demos gloria a Dios, porque nos ha dicho todo acerca de sí mismo en Jesucristo y nos ha donado el Consolador, el Espíritu de la verdad. San Pablo escribe al final de la Carta a los Romanos: " ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén"(16,25-27). Gracias.
















(Traducción del italiano: Eduardo Rubió y Cecilia de Malak – RV)