domingo, 30 de septiembre de 2012

ÁNGELUS 30/09/2012 (TEXTO EN ESPAÑOL)



El Santo Padre en su alocución previa al rezo del Ángelus, en el patio apostólico en Castelgandolfo, pidió la intercesión de la Virgen María, para que sepamos alegrarnos de cada gesto e iniciativa de bien, sin envidias y celos, y usemos sabiamente los bienes terrenales en la continúa búsqueda de los bienes eternos. Porque como dijo el Papa, Dios puede obrar cosas buenas e incluso prodigiosas más allá de su propio círculo, puesto que se puede colaborar a la causa del Reino de Dios en distintos modos, incluso ofreciendo un simple vaso de agua a un misionero. Al final de sus saludos, el Pontífice en un llamamiento, recordó la difícil situación que está viviendo la población del Este de la República Democrática del Congo, y expresó su cercanía a todos los prófugos de ese país que están escapando de persistentes combates y violencias. Invocó a Dios, para que se encuentren caminos pacíficos de diálogo y de protección de tantos inocentes y que vuelva cuanto antes la paz. (PY-RV) 

Benedicto XVI, siempre atento a las noticias internacionales y preocupado especialmente por cuanto ocurre en el continente africano, en el curso de su alocución durante el Ángelus en Castel Gandolfo, ha hecho un llamamiento a favor de la paz en la República Democrática del Congo. 

Texto del llamamiento del Pontífice: 

Sigo con afecto y preocupación los sucesos de las poblaciones del Este de la República Democrática del Congo, objeto, en estos días de la atención de una reunión de alto nivel en las Naciones Unidas. Me siento particularmente cercano a los refugiados, a las mujeres y a los niños, que a causa de la persistencia de los enfrentamientos armados están sometidos al sufrimiento, violencia y profundas angustias. Ruego a Dios, para que se encuentren medios pacíficos del diálogo y de protección de tantas personas inocentes con el fin de de que vuelva cuanto antes la paz, basada en la justicia, y sea restablecida la convivencia fraterna en esa población tan probada, así como en toda la Región. 

A continuación el texto completo de la Alocución previa al Ángelus del Papa: 

Queridos hermanos y hermanas 

El Evangelio de este domingo presenta uno de los episodios de la vida de Cristo que, aún considerándolo –por así decir- pasajero- contiene un profundo significado (Cfr. Mc 9,38-41). Se trata del hecho de que una persona, que no era de los seguidores de Jesús, había expulsado demonios en su nombre. El apóstol Juan, joven y diligente, quisiera impedírselo, pero Jesús no se lo permite, es más, aprovecha de aquella situación para enseñar a sus discípulos que Dios puede obrar cosas buenas y hasta prodigiosas también más allá de su propio círculo y que se puede colaborar a la causa del Reino Dios en distintos modos, aún ofreciendo un simple vaso de agua a un misionero (v. 41). El apóstol San Agustín a este propósito escribe: «Como en la Católica –es decir en la Iglesia- se puede encontrar lo que no es católico, así también fuera de la Católica puede haber algo de Católico» (Agustín, sobre el bautismo de los herejes PL 43, VII, 39, 77). Por esto, los miembros de la Iglesia, no tienen que probar celos, sino más bien alegrarse si alguien externo a la comunidad obra el bien en el nombre de Cristo, a condición que lo haga con intención recta y con respeto. También en el interior de la Iglesia misma, puede suceder, a veces, que cueste valorizar y apreciar, en un espíritu de profunda comunión, las cosas buenas realizadas por las distintas realidades eclesiales. En cambio, todos tenemos que ser siempre capaces de apreciar y estimarnos mutuamente, alabando al Señor por la infinita ‘fantasía’ con la cual obra en la Iglesia y en el mundo. 

En la liturgia de hoy resuena también la denuncia del apóstol Santiago contra los ricos deshonestos, que ponen sus seguridades en las riquezas acumuladas a fuerza de violencia (Cfr. Sant 5,1-6). Al respecto, Cesario de Arlés afirma en su discurso: «La riqueza no puede hacer el mal a un hombre bueno, porque la dona con misericordia, así como no puede ayudar a un hombre malo, mientras la conserve con avidez o la derroche disipándola» (Sermones 35,4). Las palabras del apóstol Santiago, mientras advierten de la vana codicia de los bienes materiales, constituyen un fuerte llamamiento a usarlos en la perspectiva de la solidaridad y del bien común, obrando siempre con equidad y moralidad en todos los niveles. 

Queridos amigos, por la intercesión de María Santísima, oremos para que sepamos gozar por cada gesto e iniciativa de bien, sin envidias ni celos y usar con sabiduría los bienes terrenos en la continua búsqueda de los bienes eternos (RV-Traducción del italiano Claudia Alberto-Eduardo Rubió) 

El Santo Padre hablando en francés, ha recordado que nos encontramos al principio del año académico y a este propósito ha animado a los maestros y educadores en su alta misión de servir a la juventud. “Espero que podáis dar a los estudiantes el gusto de aprender a tener un trabajo y ocupar su lugar en la sociedad. La universidad puede ser un lugar donde se vive la fraternidad. Un lugar donde Dios no puede estar ausente”. El Papa ha invitad a los adultos a educar en todas las circunstancias a los más jóvenes a la estima mutua, a la atención hacia el otro y a la búsqueda de Dios. 

Saludando cordialmente a los peregrinos de lengua alemana reunidos en Castel Gandolfo, el Santo Padre les ha recordado que “el Espíritu de Dios da vida y hace crecer las cosas buenas. También opera donde nosotros no podríamos esperarlo. En el Bautismo y la Confirmación -ha subrayado- hemos recibido el Espíritu Santo que nos enseña a hacer el bien y a evitar el mal. Hagamos de tal manera de que este don no sea enterrado por el pecado y el abandono. Si aceptamos en nosotros su luz, podemos convertimos en instrumentos del Espíritu Santo y colaborar con el poder y el amor de Dios para transformar el mundo. 

Por último, el Pontífice ha dirigido un cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, empezando por los miembros del renovado Consejo Pastoral de la parroquia de Castel Gandolfo. El Papa se ha despedido de todos ellos porque mañana regresa al Vaticano después de los meses de verano transcurridos en esta localidad lacial. “Con afecto os digo ‘hasta pronto’. Os ruego que llevéis mi saludo a toda la comunidad”. El Papa también ha saludado a otros grupos de fieles italianos, así como a diversos peregrinos de lengua inglesa, polaca y eslovaca.






                                   BENDICIÓN DEL SANTO PADRE

.

CARTA DOMINICAL DEL CARDENAL SISTACH, ARZOBISPO DE BARCELONA

sábado, 29 de septiembre de 2012

¿QUIERES VER LA PELÍCULA "ERASE UNA FE" EN BARCELONA?






















Pase benéfico del largometraje "ERASE UNA FE" a beneficio de la campaña de AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA “Con los católicos del Magreb” 

¿Cuándo? 4 de octubre 

¿Dónde? C/ Mercaders 32 (esquina Francesc Cambó). Metro Jaume I ; Bus 17, 19, 40, 45; Pàrquing Santa Caterina; Parada de taxis. 

¿Donativo? 10 euros 

¿Cómo? Reservando previamente en barcelona@ain-es.org o 93 237 37 63 

¿Es la fe la misma en la Sabana, en los montes tibetanos o en la selva del Amazonas? Esta es la pregunta que se hacen Charles y Gabriel, los protagonistas de este largometraje. Con 23 y 25 años, parten en un viaje, con medios escasos, al encuentro de los cristianos del otro lado del mundo y de una Iglesia a veces “olvidada”. 

Esta es, sin duda, una de las Vueltas al Mundo más inesperadas e insólitas. Dos jóvenes viajan en bicicleta durante un año por las rutas de la Fe para llegar a conocer a estos cristianos olvidados o perseguidos 2000 años después de Jesucristo. Un sólo objetivo para estos mochileros: compartir esta misma fe que une a los pueblos, que en apariencia, nada parecen tener que ver con ellos… Su ruta les conduce a Rumanía, Turquía, Siria, Irak, India, Nepal, Tibet, China, Tailandia, Senegal, Mauritania, Argelia y al Amazonas… 

Un viaje para arraigarse más, y un punto de partida para responder también a estas preguntas, tan importantes como complejas: ¿Qué es la Fe? ¿Innata, universal, esencial? ¡Reservad ya vuestras entradas! Empecemos este AÑO DE LA FE ayudando a estos hermanos que tan profundamente la viven a pesar de todas las dificultades.





                                             ACTO ORGANIZADO POR:


.

lunes, 24 de septiembre de 2012

FESTIVIDAD NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, PATRONA DE BARCELONA


















Patrona de Barcelona y de República Dominicana 

En castellano se le ha llamado en plural, Virgen de las Mercedes, que no corresponde con el sentido originario de la advocación. 

El significado del título "Merced" es ante todo "misericordia". La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de asemejarnos a Jesús misericordioso. 

MARÍA Y PEDRO NOLASCO 

Eran tiempos en que los musulmanes saqueaban las costas y llevaban a los cristianos como esclavos a África. La horrenda condición de estas víctimas era indescriptible. Muchos perdían la fe pensando que Dios les había abandonado. Pedro Nolasco era comerciante. Decidió dedicar su fortuna a la liberación del mayor número posible de esclavos. Recordaba la frase del evangelio: "No almacenéis vuestra fortuna en esta tierra donde los ladrones la roban y la polilla la devora y el moho la corroe. Almacenad en el cielo, donde no hay ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que las dañe" (Mt 6,20). 

Año 1203. El laico, Pedro Nolasco inicia en Valencia la redención de cautivos, redimiendo con su propio patrimonio a 300 cautivos. Forma un grupo dispuesto a poner en común sus bienes y organiza expediciones para negociar redenciones. Su condición de comerciantes les facilita la obra. Comerciaban para rescatar esclavos. Cuando se les acabó el dinero forman cofradías-para recaudar la "limosna para los cautivos". Pero llega un momento en que la ayuda se agota y Pedro Nolasco se plantea entrar en alguna orden religiosa o retirarse al desierto. Entra en una etapa de reflexión y oración profunda. 

LE RESPONDE LA VIRGEN 

Nolasco pide a Dios ayuda y, como signo de la misericordia divina, le responde la Virgen que funde una congregación liberadora. La noche del 1 al 2 de agosto de 1218, la Virgen se les apareció a Pedro Nolasco, a Raimundo de Peñafort, y al rey Jaime I de Aragón, y les comunicó a cada uno su deseo de fundar una congregación para redimir cautivos. La Virgen María movió el corazón de Pedro Nolasco para formalizar el trabajo que el y sus compañeros estaban ya haciendo. La Virgen llama a Pedro Nolasco y le revela su deseo de ser liberadora a través de una orden dedicada a la liberación de los cautivos de los musulmanes, expuestos a perder la fe. Nolasco le dice a María: 

-¿Quién eres tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?: 

-“Yo soy María, la que le dio la carne al Hijo de Dios, tomándola de mi sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy la que recibió la profecía de Simeón, cuando ofrecí a mi Hijo en el templo:”Mira que éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción: y a ti misma una espada vendrá a atravesarte por el alma”: 

-¡Oh Virgen María, madre de gracia, madre de misericordia! ¿Quién podrá creer que tú me mandas?:

-“No dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde esta congregaciónn en honor mío; será una familia cuyos hermanos, a imitación de mi hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel y serán signo de contradicción para muchos." 

LA INSTITUCION NUEVA 

Pedro Nolasco, funda la congregación, apoyado por el Rey Jaime I de Aragón, el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort. Su espiritualidad se fundamenta en Jesús, el liberador de la humanidad y en la Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora. En el capítulo general de 1272, los frailes toman el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos, mercedarios. El Padre Antonio Quexal, siendo general de la Merced en 1406, dice: "María es fundamento y cabeza de nuestra orden". 

EN LA CATEDRAL DE BARCELONA 

El 10 de agosto de 1218 en el altar mayor de la Catedral de Barcelona, en presencia del rey Jaime I de Aragón y del obispo Berenguer de Palou, se crea la nueva institución. Pedro y sus compañeros vistieron el hábito y recibieron el escudo con las cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo de la corona de Aragón y la cruz blanca sobre fondo rojo, titular de la catedral de Barcelona. Pedro Nolasco reconoció siempre a María Santísima como la auténtica fundadora de la congregación mercedaria. 

LA VIRGEN DE LA MERCED, LA FUNDADORA 

El título mariano de la Merced tiene su origen en Barcelona, España, cuando muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder la fe . La Virgen de La Merced, manifesta su misericordia por para atenderlos y liberarlos. La talla de la imagen de la Merced venerada en la basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV, de estilo sedente, como las románicas. He subido piadosamente a su camarín y he comprobado su aspecto imponente por su talla extraordinaria e impresionante. El año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia el 24 de septiembre. 

ACTUALIDAD DEL CARISMA 

El carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como siempre. María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios encarnado. En el cántico del Magníficat (Lc 1, 46), María expresa la liberación de Dios. El Papa Juan Pablo II dijo que "María es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad". La Virgen continúa velando por sus hijos cautivos de Satanás (LG 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros hermanos. Ella nos enseñará como hacerlo. 

DIOS PADRE DE MISERICORDIA, MARÍA MADRE DE MISERICORDIA. 

Dios es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la misericordia de Dios, sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo todo por amor. "Mirad la hondura o cavidad del lago de donde habéis sido tomados, las entrañas de la Madre de Dios" - Las obras de misericordia que la Virgen pidió incluyen la visita, el acompañamiento y la ayuda a los que salen de la cárcel.

UNA CONGREEGACION LAICAL 

Así fue en los primeros tiempos. Su primera ubicación fue el hospital de Santa Eulalia, junto al palacio real. en Barcelona. Allí recogían a indigentes y a cautivos que regresaban de tierras de moros y no tenían donde ir. Seguían la labor que ya antes hacían de crear conciencia sobre los cautivos y recaudar dinero para liberarlos. Salían cada año en expediciones redentoras. San Pedro continuó sus viajes personalmente en busca de esclavos cristianos. En Argelia, África, lo hicieron prisionero pero logró conseguir su libertad. Aprovechando sus dones de comerciante, organizó con éxito por muchas ciudades colectas para los esclavos. 

CUARTO VOTO 

Además de los tres votos de la vida religiosa, pobreza, castidad y obediencia, hacían un cuarto voto: dedicar su vida a liberar esclavos. Se comprometían a quedarse en lugar de algún cautivo que estuviese en peligro de perder la fe, cuando el dinero no alcanzara a pagar su redención. Así lo hizo San Pedro Ermengol, un noble que entró en la orden tras una juventud disoluta. Este cuarto voto distinguió a la nueva comunidad de mercedarios. El Papa Gregorio IX aprobó la comunidad y San Pedro Nolasco fue nombrado Superior General. El rey Jaime decía que la conquista de Valencia, se debía a las oraciones de Pedro Nolasco. Cada triunfo que obtenía lo atribuía a sus oraciones. 

DESCANSA YA, SIERVO BUENO Y FIEL 

Pedro Nolasco, a los 77 años, pronunció el Salmo 76: "Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los que estaban cautivos y esclavizados". y se durmió en el regazo de la Virgen. Su intercesión logró muchos milagros y fue canonizado en 1628. 

En el año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia, y fijó su fecha el 24 de septiembre.








Fuente: Catholic.net

domingo, 23 de septiembre de 2012

ENTREVISTA AL CARDENAL BERTONE CON MOTIVO DE LA CONCESIÓN DEL PREMIO INTERNACIONAL CONDE DE BARCELONA






















El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, viajará el próximo martes a Barcelona para recibir de manos del rey Juan Carlos el IV Premio Internacional Conde de Barcelona, que otorga la fundación del mismo nombre, vinculada al Grupo Godó. 

Reproducimos la entrevista que el Purpurado concedió al periódico La Vanguardia el pasado miércoles 19 de septiembre en el Palacio Apostólico, en cuya conversación explicó su pasión por el fútbol –teniendo en cuenta que es sacerdote salesiano– y su afición al cine. Días antes había vuelto a ver Vacaciones en Roma...  

"Creo que en la película sale un antiguo corresponsal de su diario en Roma...". ¡Julio Moriones, saludando a Audrey Hepburn! 

¡Ciertamente! 

Gran seguidor de la Juve, el cardenal Bertone no le quita el ojo al Barça, equipo preferido por sus colaboradores más inmediatos. Un guiño a la ciudad que le acogerá dentro de unos días. 

Benedicto XVI ha visitado España cuatro veces en cinco años. ¿Cómo ve hoy la Santa Sede la vieja España católica? 

Miren, no estoy de acuerdo con este calificativo. España, hoy, no es vieja y continúa siendo católica. A pesar de las dificultades, los católicos, según estadísticas recientes, representan casi el 75% de la población, por tanto una clara mayoría. Los obispos españoles, en el plan pastoral 2011-2015, escriben que han podido experimentar en las frecuentes visitas de Benedicto XVI, de manera muy viva, su cercanía, y están muy agradecidos, ya que él ha sembrado abundantemente en un terreno que, como sucede en general en Occidente en las últimas décadas, está atenazado por una mentalidad relativista y laicista, y tiene la pretensión de construir una sociedad sin Dios. Un síntoma evidente de este fenómeno es la caída drástica de las vocaciones en el país, especialmente al sacerdocio. Este campo, antes fertilísimo, ahora es árido. El relativismo y el laicismo van configurando una sociedad que choca con los valores fundamentales de la cultura católica, minando por ejemplo instituciones como el matrimonio y la familia y socavando los fundamentos de la vida moral. El episcopado español está movilizando todas las fuerzas de la Iglesia de España para hacer frente a esta situación y reevangelizar la sociedad. Es mi deseo y rezo para que esta obra tenga un éxito total. 

El Papa está muy preocupado por la actual crisis económica y habla con frecuencia de ello ¿Cree que Europa y el mundo occidental en su conjunto tienen una estrategia adecuada para afrontar los problemas? ¿Existe una línea católica frente a la crisis?

Su Santidad ha expresado su preocupación, desde los inicios de la actual crisis, en la encíclica Caritas in veritate (La caridad en la verdad). Ha examinado algunas de las causas y en particular ha puesto en guardia ante formas de individualismo egoísta, reclamando la necesidad de un aliento ético en la economía. Esto significa, en primer lugar, favorecer una mayor asunción de responsabilidad personal, mediante el "compartir deberes", más que en la "reivindicación de derechos". En segundo lugar, es necesario plantear políticas sociales que promuevan la solidaridad. Estoy convencido de que Europa sabrá afrontar y salir de la crisis que atraviesa, que no es sólo económica. Pero lo podrá hacer tanto más eficazmente cuanto más sepa descubrir la centralidad de estos valores, humanos y cristianos, que la han edificado y hecho grande en la historia. Deseo subrayar la inmensa obra de caridad y sostén a los más débiles que la Iglesia católica realiza en España y muchos otros países. La acción de Caritas es directa y capilar, ante necesidades urgentes a las que otras agencias estatales no logran dar respuesta. 

La crisis golpea sobre todo a Portugal, Grecia, Irlanda, España e Italia, países -excepto Grecia- de profunda tradición católica. ¿Existe un gen católico en la crisis europea? ¿Estamos, otra vez, ante la vieja contradicción entre capitalismo anglosajón y la moral católica? 

Los países que han citado no son los únicos mayoritariamente católicos en nuestro continente, y de todas formas presentan notables diferencias internas. Me parece que la crisis ha golpeado a toda Europa, aunque en distinta medida, evidenciando los puntos débiles de cada país, así como los límites estructurales de la actual arquitectura política y económica de la Unión Europea. Por tanto, la tesis que quiere hallar un "factor religioso y cultural" en las primas de riesgo (sobre la deuda) puede parecer sugestiva; sin embargo, no sólo no parece históricamente justificable, sino que además corre el riesgo de llegar a ser un pretexto para no buscar soluciones adecuadas. Lo que seguramente tienen en común los estados que ahora la están sufriendo más es la falta de confianza, con el predominio de un miedo general ante futuro. Uno de los problemas de base y muy dramáticos es el bajo índice de natalidad. La disminución de los nacimientos plantea serios interrogantes sobre quien podrá en el futuro pagar las deudas de algunos países, favoreciendo así las incertidumbres y las tensiones de los mercados. La crisis no puede ser por tanto afrontada sólo con soluciones técnicas y paliativas. Es necesaria una reflexión antropológica más profunda. 

La nueva evangelización de los países de antigua tradición cristiana es un desafío para la Iglesia de nuestro tiempo. Benedicto XVI ha creado un nuevo dicasterio. ¿Es optimista? 

La expresión nueva evangelización fue acuñada por el beato Juan Pablo II, durante su primer viaje como pontífice a Polonia, en 1979. Por tanto, es algo que lleva en sí ya una larga gestación, llegando a ser en tiempos recientes una cuestión más actual y urgente. A la nueva evangelización será dedicada además la próxima asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos, este octubre en el Vaticano. El propósito de la nueva evangelización no es el de preparar nuevas técnicas, sino de relanzar la vida de fe en aquellos lugares que, a pesar de conocer el mensaje de Cristo desde hace tiempo, están ahora marcados por un fuerte secularismo, que tiende a separar la fe de la vida. 

En otras regiones del mundo, por desgracia, el desafío para los cristianos es mucho más dramático: persecuciones, terribles atentados. ¿La libertad religiosa y la supervivencia de los cristianos es una cuestión crucial para el Vaticano? 

La persecución o las dificultades que sufren los cristianos en distintos países es ciertamente una cuestión importante para la Santa Sede desde siempre, no sólo por el bien de los cristianos sino también de las naciones a las que pertenecen y a cuyo bien contribuyen de diversas maneras. Pensando, por ejemplo, en la situación en Oriente Medio, estoy convencido de que la disminución de la presencia cristiana no es sólo un daño para la Iglesia sino que es también una pérdida para toda la sociedad, como reconocen muchos musulmanes. Por eso es tan importante la libertad religiosa, que está en la base del respeto de los otros derechos humanos. La promoción de la libertad religiosa es la mejor garantía para el progreso de la sociedad. 

Recientemente ha visitado Líbano con el Santo Padre. ¿Qué opina de la crisis siria? ¿Está en peligro la comunidad cristiana? 

Durante el viaje a Líbano la mirada estaba puesta, en cierto sentido, en toda la región, ya que la visita estaba motivada por la entrega de la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente. Por desgracia, Oriente Medio conoce diversos conflictos, algunos desde hace tiempo, que todavía esperan una adecuada solución. En particular es causa de preocupación la crisis en Siria, que ha provocado ya casi 30.000 muertos y numerosos heridos y desplazados, sin olvidar los centenares de miles de exiliados y refugiados. Es una crisis complicada en la que se entremezclan distintos factores y en la que está en peligro no sólo la comunidad cristiana sino toda la sociedad. Los cristianos, que están presentes en Siria desde los comienzos del cristianismo, desean seguir contribuyendo, como han hecho a lo largo de la historia, al bien común de la sociedad. En la Siria del mañana la presencia de los cristianos como constructores de paz y artífices de reconciliación será siempre fundamental. Invitamos al cese inmediato de la violencia, venga de donde venga, y a dar prioridad a la vía del diálogo y de la reconciliación. Es importante salvaguardar la unidad el país, en el que todos, incluidas las minorías tengan un papel fundamental para contribuir al bien de la sociedad. 

Irak, Siria, Egipto... ¿Los cambios en el mundo árabe, son un riesgo para el cristianismo? 

La realidad en cada país es distinta, pero es verdad que la situación de los cristianos en algunos países no ha mejorado y se percibe el miedo de cara al futuro, que se está todavía definiendo. A un entusiasmo inicial por parte de muchos ha podido seguir una valoración más cauta. Desde otro punto de vista podemos ver estos cambios en el mundo árabe, más que como un riesgo para los cristianos, como una oportunidad o un desafío. En el origen de muchos de los cambios actuales se puede encontrar el deseo de mayor justicia y participación en la vida política, así como la aspiración al desarrollo de sociedades más democráticas, elementos que no pueden no encontrar una gran sintonía con los valores que ha promovido el cristianismo y que se han convertido en cierto sentido en un patrimonio universal. Me refiero a valores como los la dignidad de la persona, la importancia de la familia, etcétera. 

Algunos sectores católicos piden reformas profundas. ¿Se puede esperar cambios en el futuro, como, por ejemplo, sobre el campo del celibato y la ordenación de las mujeres?

Más que reformas estructurales, preferiría insistir en la necesidad de renovación radical; es decir, de una renovación fundamental sobre las raíces de nuestro ser cristianos; sobre la fe en Jesucristo. En este año de la fe, intensamente deseado por el papa Benedicto XVI con ocasión del 50.º aniversario de la apertura del concilio Vaticano II y del 20.º aniversario del catecismo de la Iglesia católica, estamos invitados a reflexionar sobre el acto de la fe y sus contenidos para que podamos ofrecer al mundo el don de un testimonio seguro, alegre y atrayente. En este contexto, se podrá reflexionar sobre el ministerio sacerdotal, tan necesario para la vida de la Iglesia y del mundo. Como lo han confirmado los Papa Pablo VI y Juan Pablo II, respectivamente en los documentos Inter insigniores y Ordinatio sacerdotalis, no es posible contemplar la admisión de las mujeres al sacerdocio, porque la Iglesia, al estar vinculada por la voluntad de Cristo, no posee el poder de ordenar a la mujer. Con relación al celibato, por una parte, hay sacerdotes casados en la Iglesia. Algunos pertenecen a las venerables iglesias católicas orientales, mientras otros, después de haber ejercitado el ministerio como pastores casados en las comunidades eclesiales no católicas en Occidente, se han convertido al catolicismo y han sido ordenados sacerdotes. La Iglesia, basándose sobre el ejemplo y las palabras de Cristo, ha considerado el celibato como expresión del don total que el sacerdote hace de sí mismo al Divino Maestro, como un modo particularmente fecundo de participar en la construcción de la Iglesia. Por estos motivos, la Iglesia mantiene la disciplina del celibato para los sacerdotes de la Iglesia latina. Es verdad que la mies es mucha y los trabajadores pocos. Es necesario, pues, promover una renovada pastoral de las vocaciones. Las familias tienen un papel de primera importancia, educando en la fe y ayudando a concebir la vida en los términos del proyecto que Dios tiene para cada uno. Es necesario prestar más atención a las escuelas católicas y a la pastoral juvenil 

Su Eminencia conoce bien la realidad catalana. La visita del Papa a Barcelona, en noviembre del 2010, fue un bello ejemplo de la sensibilidad de la Santa Sede hacia la lengua y la cultura catalanas. 

La relación entre Dios y el hombre contemporáneo es el eje del magisterio de Benedicto XVI. Y Barcelona, con su majestuoso templo de la Sagrada Familia, en cierta medida representa en Europa occidental el símbolo de las relaciones entre lo humano y lo divino, entre la naturaleza y lo sobrenatural. Para Gaudí, el arte puede asumir el lenguaje teológico, es decir, hablarle al hombre de Dios. Por tanto, el arte se entiende en el fondo como instrumento de dialogo, de comunión entre naturaleza y gracia. También la lengua es instrumento de comunión que pone a los hombres en comunión con Dios y entre ellos. La historia de todos los pueblos, sus expresiones artístico-culturales y su lengua son realidades sublimes que tienen sentido en cuanto cada persona las ha recibido para conocer a través de ellas la presencia de Dios en la propia vida. 








(MFB – RV).

CARTA DOMINICAL DEL CARDENAL SISTACH, ARZOBISPO DE BARCELONA

ÁNGELUS (TEXTO EN ESPAÑOL)





















Texto completo de la alocución del Papa antes del rezo del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas: 

En nuestro camino con el Evangelio de Marcos, el domingo pasado entramos en la segunda parte, es decir el último viaje hacia Jerusalén y hacia el culmen de la misión de Jesús. Después de que Pedro, en nombre de los discípulos, profesó la fe en Él, reconociéndolo como el Mesías (cfr Mc 8,29). 

Jesús inicia a hablar abiertamente de aquello que le sucederá al final. El Evangelista reporta tres sucesivas predicciones de la muerte y resurrección en los capítulos 8, 9 y 10: en ellas Jesús anuncia en modo siempre más claro el destino que le espera y su intrínseca necesidad. El texto de este domingo contiene el segundo de estos anuncios. Jesús dice: «El Hijo del Hombre –expresión con la que se designa a sí mismo– será entregado en manos de hombres, y lo matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día» (Mc 9,31). Los discípulos «no entendían estas palabras, y tenían miedo de preguntarle» (v. 32). 

En efecto, leyendo esta parte de la narración de Marcos, es evidente que entre Jesús y los discípulos hay una profunda distancia interior; se encuentran, por así decir, sobre dos amplitudes de onda, de manera que los discursos del Maestro no son comprendidos, o lo son solamente de modo superficial. El apóstol Pedro, inmediatamente después de haber manifestado su fe en Jesús, se permite reprenderlo porque ha anunciado que tendrá que ser rechazado y asesinado. Después del segundo anuncio de la pasión, los discípulos discuten sobre quién entre ellos es el más grande (cfr Mc 9,34); y después el tercero, Santiago y Juan piden a Jesús poder sentarse a su derecha y a su izquierda, cuando esté en la gloria (cfr Mc 10,35-40). Pero hay otros signos diferentes sobre esta distancia: por ejemplo, los discípulos no pueden aliviar a un joven epiléptico, que luego Jesús alivia con la fuerza de la oración (cfr Mc 9,14-29); o cuando son presentados a Jesús algunos niños, los discípulos los reprenden y Jesús en cambio indignado, los hace permanecer con Él y afirma que solo quien es como ellos puede entrar en el Reino de Dios (cfr Mc 10,13-16). 

¿Qué cosa nos dice todo esto? Nos recuerda que la lógica de Dios es siempre «otra » respecto a la nuestra, como reveló Dios mismo por boca del profeta Isaías «Mis pensamientos no son sus pensamientos, ni sus caminos son mis caminos» (Is 55,8). Por esto, seguir al Señor requiere siempre del hombre una profunda conversión, un cambio en el modo de pensar y de vivir, requiere de abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente. Un punto-clave en el cual Dios y el hombre se diferencian es en el orgullo: en Dios no existe orgullo, porque Él es total plenitud y tendiente a amar y donar vida; en nosotros los hombres, en cambio, el orgullo está íntimamente radicado y requiere de una constante vigilancia y purificación. Nosotros, que somos pequeños, aspiramos a aparecer como grandes, a ser los primeros, mientras Dios no teme de abajarse y hacerse el último. La Virgen María está perfectamente «sintonizada» con Dios: invoquémosla confiados, para que nos enseñe a seguir fielmente a Jesús en el camino del amor y de la humildad.










(Traducción de Patricia l. Jáuregui Romero – RV).

sábado, 22 de septiembre de 2012

PUERTAS ABIERTAS PARA CONOCER LA SAGRADA FAMILIA DEL FUTURO



La Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona aprovecha las fiestas de la Mercè para celebrar una nueva jornada gratuita durante tres días en la que se puede ver su evolución y conocer cómo quedará en 2026, año previsto de finalización de las obras. 









LA VANGUARDIA

domingo, 16 de septiembre de 2012

ASÍ HA SIDO LA DESPEDIDA DE BENEDICTO XVI DEL LÍBANO

















El Papa Benedicto XVI puso hoy fin a su histórica visita de tres días al Líbano con un llamamiento a la convivencia pacífica entre las distintas comunidades religiosas del país. 

En el aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut, agradeció a los libaneses su acogida, en especial "el entusiasmo" de los jóvenes, y dirigiéndose a los musulmanes afirmó: "Vuestra presencia contribuyó al éxito de mi visita" 

Joseph Ratzinger se congratuló por la diversidad religiosa del Líbano -donde conviven cristianos, suníes, chiíes y drusos- y señaló que los puntos fuertes de su visita fueron la firma de la Exhortación Postsinodal (documento final) del Sínodo de Obispos para Oriente Medio y el encuentro con la juventud.

"Este encuentro me permitió rezar por ellos y por todo el Líbano. Estoy contento de estar en el país de los Cedros, que está siempre presente en la casa de Dios. Espero que sus ciudadanos continúen viviendo en armonía para que haya un mundo mejor", subrayó el santo padre.

Durante su alocución, interrumpida en ocasiones por aplausos, el papa rogó para que "el Líbano continúe con su diversidad y rechace el conflicto y a aquellos que obran para separar". 

Al aeropuerto acudieron las autoridades libanesas, entre ellas el presidente Michel Suleiman y los dirigentes religiosos, que uno por uno se despidieron del sumo pontífice. 

Suleiman le agradeció su visita y sus esfuerzos para proteger el Líbano: "Usted se va dejándonos un mensaje de paz, y afirmamos que el Líbano quedará tal como es y mantendrá siempre relaciones históricas con el Vaticano", agregó.

"Nuestra promesa es que el Líbano continuará siendo el país de la democracia y todo su pueblo participará en el gobierno y vivirá junto respetando los valores", dijo Suleiman, quien consideró que no hay evolución sin paz. 

Benedicto XVI partió en un avión Airbus-320 de la aerolínea libanesa MENA, poniendo fin así a su visita al Líbano, la primera a este país en sus siete años de pontificado y la cuarta a Oriente Medio. 

El sumo pontífice fue despedido en el aeropuerto con pancartas en las que se leía "Bendito sea el que viene en el nombre del Señor" y "Queremos la paz". 

Una niña le entregó un ramo de flores, mientras que un grupo de jóvenes entonó la canción del cantante libanés Wadih el Safi "Vuelve al Líbano". 

Justo antes de dirigirse al aeropuerto, el Papa se reunió en Beirut con los líderes religiosos de las comunidades cristianas de Oriente Medio, a los que instó a trabajar por la unidad, como Jesucristo deseaba.  

Benedicto XVI celebró también hoy una misa al aire libre en el muelle de Beirut ante centenares de miles de personas, en la que imploró por la paz en Oriente Medio, en especial en Siria, y por la coexistencia entre cristianos y musulmanes en el Líbano. (La Razón)




























MULTITUDINARIA MISA DE BENEDICTO EN BEIRUT (TEXTO COMPLETO HOMILÍA EN ESPAÑOL)

















Tercer y último día de visita del papa Benedicto XVI al Líbano. Esta mañana ha celebrado una misa multitudinaria en la que han participado más de 300 mil personas. En su homilía se ha referido especialmente a Siria, y ha hecho un llamamiento a todos para trabajar por la paz. 

La identidad de Jesús y sus consecuencias para nosotros, ha sido el tema de la homilía de la Santa Misa presidida por el Papa Benedicto XVI, celebrada en Beirut, en el City Center Waterfront.

Texto completo Homilía Papa 

Queridos hermanos y hermanas

«Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo» (Ef 1,3). Bendito sea en este día en el que tengo la alegría de estar aquí con vosotros, en el Líbano, para entregar a los obispos de la región la Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente. Agradezco cordialmente a Su Beatitud Bechara Boutros Raï sus amables palabras de bienvenida. Saludo a los demás patriarcas y obispos de las iglesias orientales, a los obispos latinos de las regiones vecinas, así como a los cardenales y obispos procedentes de otros países. Os saludo a todos con gran afecto, queridos hermanos y hermanas del Líbano, así como a los de los países de toda esta querida región de Oriente Medio, que han venido para celebrar, con el Sucesor de Pedro, a Jesucristo crucificado, muerto y resucitado. Saludo con deferencia también al Presidente de la República y a las autoridades libanesas, a los responsables y miembros de otras tradiciones religiosas que han tenido a bien estar presentes aquí esta mañana. 

En este domingo en el que Evangelio nos interroga sobre la verdadera identidad de Jesús, henos aquí con los discípulos por la senda que conduce a los pueblos de la región de Cesarea de Filipo. «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mc 8,29), les preguntó Jesús. El momento elegido para plantear esta cuestión tiene un significado. Jesús se encuentra en un momento decisivo de su existencia. Sube hacia Jerusalén, hacia el lugar donde, por la cruz y la resurrección, se cumplirá el acontecimiento central de nuestra salvación. Jerusalén es también donde, al final de estos acontecimientos, nacerá la Iglesia. Y cuando, en ese momento decisivo, Jesús pregunta primero a sus seguidores: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mc 8,27), las respuestas que le dan son muy diferentes: Juan el Bautista, Elías, un profeta. También hoy, como a lo largo de los siglos, aquellos, que de una u otra manera, han encontrado a Jesús en su camino, ofrecen sus respuestas. Éstas son aproximaciones que pueden permitir encontrar el camino de la verdad. Pero, aunque no sean necesariamente falsas, siguen siendo insuficientes, pues no llegan al corazón de la identidad de Jesús. Sólo quien se compromete a seguirlo en su camino, a vivir en comunión con él en la comunidad de los discípulos, puede tener un conocimiento verdadero. Entonces es cuando Pedro, que desde hacía algún tiempo había vivido con Jesús, dará su respuesta: «Tú eres el Mesías» (Mc 8,29). Respuesta acertada sin duda alguna, pero aún insuficiente, puesto que Jesús advirtió la necesidad de precisarla. Se percataba de que la gente podría utilizar esta respuesta para propósitos que no eran los suyos, para suscitar falsas esperanzas terrenas sobre él. Y no se deja encerrar sólo en los atributos del libertador humano que muchos esperan. 

Al anunciar a sus discípulos que él deberá sufrir y ser ajusticiado antes de resucitar, Jesús quiere hacerles comprender quién es de verdad. Un Mesías sufriente, un Mesías servidor, no un libertador político todopoderoso. Él es siervo obediente a la voluntad de su Padre hasta entregar su vida. Es lo que anunciaba ya el profeta Isaías en la primera lectura. Así, Jesús va contra lo que muchos esperaban de él. Su afirmación sorprende e inquieta. Y eso explica la réplica y los reproches de Pedro, rechazando el sufrimiento y la muerte de su maestro. Jesús se muestra severo con él, y le hace comprender que quien quiera ser discípulo suyo, debe aceptar ser un servidor, como él mismo se ha hecho siervo. 

Decidirse a seguir a Jesús, es tomar su Cruz para acompañarle en su camino, un camino arduo, que no es el del poder o el de la gloria terrena, sino el que lleva necesariamente a la renuncia de sí mismo, a perder su vida por Cristo y el Evangelio, para ganarla. Pues se nos asegura que este camino conduce a la resurrección, a la vida verdadera y definitiva con Dios. Optar por acompañar a Jesucristo, que se ha hecho siervo de todos, requiere una intimidad cada vez mayor con él, poniéndose a la escucha atenta de su Palabra, para descubrir en ella la inspiración de nuestras acciones. Al promulgar el Año de la fe, que comenzará el próximo 11 de octubre, he querido que todo fiel se comprometa de forma renovada en este camino de conversión del corazón. A lo largo de todo este año, os animo vivamente, pues, a profundizar vuestra reflexión sobre la fe, para que sea más consciente, y para fortalecer vuestra adhesión a Jesucristo y su evangelio. 

Hermanos y hermanas, el camino por el que Jesús nos quiere llevar es un camino de esperanza para todos. La gloria de Jesús se revela en el momento en que, en su humanidad, él se manifiesta el más frágil, especialmente después de la encarnación y sobre la cruz. Así es como Dios muestra su amor, haciéndose siervo, entregándose por nosotros. ¿Acaso no es esto un misterio extraordinario, a veces difícil de admitir? El mismo apóstol Pedro lo comprenderá sólo más tarde. 

En la segunda lectura, Santiago nos ha recordado cómo este seguir a Jesús, para ser auténtico, exige actos concretos: «Yo con mis obras, te mostraré la fe» (2,18). Servir es una exigencia imperativa para la Iglesia y, para los cristianos, el ser verdaderos servidores, a imagen de Jesús. El servicio es un elemento fundacional de la identidad de los discípulos de Cristo (cf. Jn 13,15-17). La vocación de la Iglesia y del cristiano es servir, como el Señor mismo lo ha hecho, gratuitamente y a todos, sin distinción. Por tanto, en un mundo donde la violencia no cesa de extender su rastro de muerte y destrucción, servir a la justicia y la paz es una urgencia, para comprometerse en aras de una sociedad fraterna, para fomentar la comunión. Queridos hermanos y hermanas, imploro particularmente al Señor que conceda a esta región de Oriente Medio servidores de la paz y la reconciliación, para que todos puedan vivir pacíficamente y con dignidad. Es un testimonio esencial que los cristianos deben dar aquí, en colaboración con todas las personas de buena voluntad. Os hago un llamamiento a todos a trabajar por la paz. Cada uno como pueda y allí dónde se encuentre. 

El servicio debe entrar también en el corazón de la vida misma de la comunidad cristiana. Todo ministerio, todo cargo en la Iglesia, es ante todo un servicio a Dios y a los hermanos. Éste es el espíritu que debe reinar entre todos los bautizados, en particular con un compromiso efectivo para con los pobres, los marginados y los que sufren, para salvaguardar la dignidad inalienable de cada persona. 

Queridos hermanos y hermanas que sufrís en el cuerpo o en el corazón, vuestro dolor no es inútil. Cristo servidor está cercano a todos los que sufren. Él está a vuestro lado. Que os encontréis en vuestro camino con hermanos y hermanas que manifiesten concretamente su presencia amorosa, que no os abandonará. Que Cristo os colme de esperanza. 

Y todos vosotros, hermanos y hermanas, que habéis venido para participar en esta celebración, tratad de configuraros siempre con el Señor Jesús, con él, que se ha hecho servidor de todos para la vida del mundo. Que Dios bendiga al Líbano, que bendiga a todos los pueblos de esta querida región del Medio Oriente y les conceda el don de su paz. Amén. (RV)







SÍNTESIS DE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POST-SINOIDAL EBALORADA POR BENEDICTO XVI























Síntesis de la Exhortación Apostólica post-sinodal "Ecclesia en Oriente Medio" 

PREMISA 

La Exhortación Apostólica post-sinodal "Ecclesia en Oriente Medio" es el documento elaborado por Benedicto XVI a partir de las 44 proposiciones finales del Sínodo especial para Oriente Medio, que se celebró en el Vaticano del 10 al 26 octubre 2010, sobre el tema La Iglesia Católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. "La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma" (Hch 4, 32). El texto se divide en tres partes, además de una introducción y una conclusión. 

INTRODUCCIÓN

La exhortación hace un llamamiento a la Iglesia católica en Oriente Medio para reavivar la comunión en su interior, mirando a los "fieles nativos" que pertenecen a las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, y abriéndose al diálogo con los judíos y musulmanes. Se trata de una comunión, una unidad que hay que conseguir según la diversidad de contextos geográficos, religiosos, culturales y socio-políticos en el Oriente Medio. Benedicto XVI renueva el llamamiento a preservar y promover los ritos de las Iglesias Orientales, patrimonio de toda la Iglesia de Cristo. 

PRIMERA PARTE El Papa invita a no olvidar a los cristianos que viven en el Oriente Medio y que dan un contributo "noble y auténtico" a la construcción del Cuerpo de Cristo. Al describir la situación en la región y los pueblos que allí viven, Benedicto XVI pone de relieve dramáticamente los muertos, las víctimas "de la ceguera humana", el miedo y las humillaciones. La Exhortación recuerda que la posición de la Santa Sede sobre los diversos conflictos en la región y la situación de Jerusalén y los Santos Lugares es ampliamente conocida. Hace un llamamiento a la conversión, a la paz, a superar todas las diferencias de raza, género y clase, y vivir en el perdón en el ámbito privado y en la comunidad. 

Vida cristiana y ecumenismo. Todo este capítulo es un llamamiento a la unidad ecuménica, "que no es la uniformidad de tradiciones y celebraciones": en un contexto político difícil, inestable y propenso a la violencia como el actual del Oriente Medio, la Iglesia se ha desarrollado en un modo verdaderamente multifacético, presentando Iglesias de antigua tradición y comunidades eclesiales más recientes. Se trata de un mosaico que requiere un notable esfuerzo para fortalecer el testimonio cristiano. La exhortación hace hincapié en la importancia del trabajo teológico y de las diversas comisiones ecuménicas y comunidades eclesiales, para que - de acuerdo con la doctrina de la Iglesia - hablen con una sola voz sobre los principales problemas morales (la familia, la sexualidad, la bioética, la libertad, la justicia y la paz). También es importante el ecumenismo diaconal, en ámbito caritativo y educativo. A continuación se enumeran algunas propuestas concretas para una pastoral ecuménica: una cierta "communicatio in sacris" (la posibilidad para los cristianos de acceder a los sacramentos en una Iglesia distinta de la propia) para los sacramentos de la penitencia, la Eucaristía y la unción de los enfermos, y un acuerdo para una traducción común del Padrenuestro en los idiomas locales de la región. 

El diálogo interreligioso. Recordando los lazos históricos y espirituales que los cristianos tienen con judíos y musulmanes, se reitera que el diálogo interreligioso no nace de consideraciones pragmáticas de orden político o social, sino que se basa principalmente en los fundamentos teológicos de la fe: judíos, cristianos y musulmanes creen en un solo Dios, por lo que se espera que puedan reconocer "en el otro creyente", un hermano que hay que amar y respetar, evitando instrumentalizar la religión en conflictos "injustificables para un verdadero creyente." En cuanto al diálogo entre cristianos y judíos, el Papa recuerda el patrimonio espiritual común, basado en la Biblia, que contiene las "raíces judías del cristianismo", pide a los cristianos que sean conscientes del misterio de la Encarnación de Dios y condena las injustificables persecuciones del pasado. 

Para los musulmanes, el Papa usa la palabra "estima" y añade "en la fidelidad al Concilio Vaticano II"; lamenta, sin embargo, que las diferencias doctrinales hayan servido de pretexto a unos y otros para justificar, en el nombre de la religión, las prácticas de intolerancia, la discriminación, la marginación y la persecución. La exhortación también muestra que la presencia de los cristianos en Oriente Medio no es ni nueva ni casual, sino histórica: parte integrante de la región, pusieron en marcha "una particular simbiosis" con la cultura circundante y -junto a judíos y musulmanes – han contribuido a la formación de una rica cultura, propia de Oriente Medio. 

En cuanto a los católicos de la región, el texto muestra que, como ciudadanos nativos de Oriente Medio, tienen el derecho y el deber de participar plenamente en la vida cívica, y no deben ser considerados ciudadanos de segunda clase. El Papa dice que la libertad religiosa -la suma de todas las libertades, sagrada e inalienable- incluye la libertad de elegir la religión que se considera la verdadera y de manifestar públicamente sus creencias y símbolos, sin poner en peligro la propia vida y la libertad personal. La fuerza y las construcciones, en materia religiosa, no son admisibles. De aquí la invitación a pasar de la tolerancia a la libertad religiosa, lo que no implica una puerta abierta al sincretismo, sino "una reconsideración de la relación antropológica con la religión y con Dios." 

Dos nuevas realidades: el secularismo, con sus formas a veces extremas, y el fundamentalismo violento que reivindica un origen religioso. La sana laicidad implica distinción y colaboración entre política y religión en el mutuo respeto, y garantiza a la política operar sin instrumentalizar la religión, y a la religión vivir sin los estorbos de los intereses políticos. El fundamentalismo religioso -que crece en el clima de incertidumbre socio-política, gracias a las manipulaciones de algunos e la insuficiente comprensión de la religión por parte de otros- quiere tomar el poder, a veces con violencia, sobre la conciencia de la gente y sobre la religión, por razones políticas. Por este motivo, el Papa lanza un llamamiento urgente a todos los líderes religiosos del Medio Oriente para que busquen, con su ejemplo y su enseñanza, de hacer todo lo posible para erradicar esta amenaza mortal que afecta por igual a los creyentes de todas las religiones. 

Emigrantes: El Papa aborda una cuestión fundamental, a saber, el éxodo de los cristianos (una verdadera hemorragia), que se encuentran en una situación delicada, a veces sin esperanza, y sufren las consecuencias negativas de los conflictos, sintiéndose a menudo humillados, a pesar de haber participado, a lo largo de los siglos, en la construcción de sus respectivos países. Un Oriente Medio, con pocos cristianos o ninguno ya no sería el Oriente Medio. Por esta razón, el Papa pide a los líderes políticos y líderes religiosos que eviten las políticas y estrategias que tiendan hacia un Oriente Medio monocromo que no refleja su realidad humana e histórica. Benedicto XVI invita a los pastores de las Iglesias orientales católicas a ayudar a sus sacerdotes y sus fieles de la diáspora a mantenerse en contacto con sus familias y sus iglesias y alienta a los obispos de las diócesis que reciben a los católicos orientales a darles la oportunidad de celebrar de acuerdo con sus propias tradiciones. El capítulo también aborda el tema de los trabajadores inmigrantes -a menudo católicos de rito latino- de África, el Lejano Oriente y el subcontinente indio, que a menudo experimentan situaciones de discriminación e injusticia. 

SEGUNDA PARTE 

La segunda parte se ocupa de algunas de las principales categorías que componen la Iglesia Católica: 

- Patriarcas: Los líderes de la Iglesias sui juris, en perfecta unión con el Obispo de Roma, hacen tangible la universalidad y la unidad de la Iglesia y como signo de comunión, sabrán reforzar la unidad y la solidaridad en el marco del Consejo de los Patriarcas católicos de Oriente y de los Sínodos patriarcales, favoreciendo siempre la concertación sobre los temas clave de la Iglesia. 

- Los obispos: signo visible de unidad en la diversidad de la Iglesia entendida como Cuerpo, del cual Cristo es la cabeza, son los primeros en ser enviados a todas las naciones para hacer discípulos. Deben proclamar con valentía y defender con firmeza la integridad y la unidad de la fe, en las situaciones difíciles que, lamentablemente, no faltan en el Oriente Medio. Los obispos también están invitados a una sana, honesta y transparente gestión de los bienes temporales de la Iglesia y, en este sentido, el Papa recuerda que los padres sinodales pidieron una revisión seria de las finanzas y los bienes, para evitar la confusión entre los bienes personales y los de Iglesia. Los obispos también tendrán que vigilar para asegurar a los sacerdotes el sustento adecuado, con el fin de que no se pierdan en cuestiones materiales. La enajenación de los bienes de la Iglesia debe cumplir estrictamente las normas del derecho canónico y las disposiciones pontificias vigentes. Por último, el Papa exhorta a los obispos a la atención, en un sentido pastoral, de todos fieles los cristianos, independientemente de su nacionalidad u origen eclesial. 

- Los sacerdotes y seminaristas: la exhortación hace hincapié en que los sacerdotes deben educar al Pueblo de Dios en la edificación de la civilización del amor evangélico y de la unidad y esto exige una transmisión en profundidad de la Palabra de Dios, de la tradición y de la doctrina de la Iglesia, junto con la renovación intelectual y espiritual de los sacerdotes mismos. En este contexto, es importante el celibato -don inestimable de Dios a la Iglesia-, y también el ministerio de los sacerdotes casados, antigua componente de la tradición oriental. Como servidores de la comunión, los sacerdotes y seminaristas deben ofrecer un testimonio valiente y sin sombras, tener una conducta irreprochable, y abrirse a la diversidad cultural de sus Iglesias (aprendiendo, por ejemplo, las lenguas y culturas), así como a la diversidad eclesial y al diálogo ecuménico e interreligioso.

- Vida Consagrada: el monaquismo, en sus diversas formas, nació en el Oriente Medio y dio inicio a algunas Iglesias sui iuris; las personas consagradas deben cooperar con el obispo en la actividad pastoral y misionera. Se les invita a meditar mucho tiempo y a observar los consejos evangélicos (castidad, pobreza y obediencia), porque no puede haber regeneración espiritual -de las comunidades de fieles y la Iglesia entera- sin un retorno claro y neto a la búsqueda de Dios.

- Laicos: miembros del Cuerpo de Cristo gracias al bautismo y por tanto plenamente asociados a la misión de la Iglesia universal, a los laicos el Papa confía la tarea de promover -en el ámbito temporal, que es el suyo- la sana gestión de los bienes públicos, la libertad religiosa y el respeto de la dignidad de cada persona. También se les anima a ser valientes en la causa de Cristo. Para que su testimonio realmente de frutos, los laicos deben superar las divisiones y todas las interpretaciones subjetivas de la vida cristiana. 

- Familia: institución divina fundada en el sacramento del matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer ("El amor conyugal es el proyecto paciente de toda una vida"), hoy la familia está expuesta a muchos peligros. La familia cristiana debe ser apoyada en sus problemas y dificultades y debe mirar a su propia identidad más profunda, para que sea sobre todo Iglesia doméstica que educa a la oración y la fe, vivero de vocaciones, escuela natural de virtudes y valores éticos, célula fundamental de la sociedad. La exhortación reserva amplio espacio a la cuestión de la mujer en Oriente Medio y la necesidad de su igualdad con el hombre, frente a la discriminación que debe sufrir y que ofende gravemente no sólo a la mujer misma, sino también y sobre todo a Dios. El Papa pone de relieve que las mujeres deben trabajar y participar en la vida pública y eclesial. Con respecto a las controversias jurídicas en materia matrimonial, la voz de la mujer debe ser escuchada a la par con la del hombre, sin injusticias. Por esta razón, el Papa alienta a una aplicación. más saludable y justa, del derecho en este contexto, para que las diferencias jurídicas relativas a la materia matrimonial non conduzcan a la apostasía. Por último, los cristianos de Oriente Medio deben ser capaces de aplicar, ya sea en el matrimonio o en otras cuestiones, su derecho, sin restricción alguna. 

- Los jóvenes y los niños: el Papa les exhorta a no tener miedo o vergüenza de ser cristianos, a respetar a los demás creyentes, judíos y musulmanes, a cultivar siempre -a través de la oración- la verdadera amistad con Jesús, amando a Cristo y a la Iglesia. De esta manera, van a ser capaces de discernir con sabiduría los valores de la modernidad útiles para su realización, sin dejarse seducir por el materialismo o alguna red social, cuyo uso indiscriminado puede mutilar la verdadera naturaleza de las relaciones humanas. Para los niños, en particular, la exhortación recurre a padres, educadores, formadores e instituciones públicas para que reconozcan los derechos de los niños desde su concepción. 

TERCERA PARTE 

La Palabra de Dios, el alma y la fuente de comunión y testimonio: Después de expresar gratitud a las escuelas exegéticas (de Alejandría, Antioquía) que contribuyeron a la formulación dogmática del misterio cristiano en los siglos cuarto y quinto, la exhortación recomienda una verdadera pastoral bíblica, para disipar los prejuicios o ideas erróneas que provocan controversias inútiles o humillantes. De ahí la sugerencia de anunciar un Año Bíblico, según las condiciones pastorales de cada país de la región, seguido de una Semana anual de la Biblia. La presencia cristiana en el Medio Oriente en los países bíblicos -que va mucho más allá de una simple pertenencia sociológica o de un éxito económico y cultural- reencontrando la savia de las raíces y en el seguimiento de los discípulos de Cristo, tendrá un nuevo impulso. 

Liturgia y vida sacramental: Para los fieles de Oriente Medio, la liturgia es elemento esencial de la unidad espiritual y de la comunión. La renovación de las celebraciones litúrgicas y textos -en su caso- debe basarse en la Palabra de Dios y realizarse en colaboración con las Iglesias co-depositarias de las mismas tradiciones. Central la invitación a mirar a la importancia del bautismo, que permite a los que lo reciben vivir en comunión y desarrollar una verdadera solidaridad con los demás miembros de la familia humana, sin discriminación alguna por motivos de raza o religión. En este contexto, el Papa espera un acuerdo ecuménico para el reconocimiento mutuo del bautismo entre la Iglesia católica y las Iglesias con las que está en diálogo teológico, para restaurar, así, la plena comunión en la fe apostólica. La exhortación también anhela una práctica más frecuente del sacramento del perdón y la reconciliación, e insta a los pastores y a los fieles a promover iniciativas de paz, incluso en medio de la persecución. 

La oración y la peregrinación: Oriente Medio es un lugar privilegiado de peregrinación para muchos cristianos que aquí puedan fortalecer su fe y vivir una experiencia profundamente espiritual. El Papa pide que los fieles tengan libre acceso, sin restricciones, a los Santos Lugares. También es esencial que la peregrinación bíblica de hoy vuelva a sus motivaciones iniciales: un camino penitencial en busca de Dios 

Evangelización y caridad misiones de la Iglesia. La exhortación hace hincapié en que la transmisión de la fe es una misión esencial de la Iglesia. De ahí la invitación del Papa a la nueva evangelización que, en el contexto actual, marcado por cambios, hace al fiel consciente de su testimonio de vida: ésta refuerza su palabra cuando habla de Dios con valor y abiertamente, para anunciar la Buena Nueva de salvación. En particular, en Oriente Medio, el estudio de la evangelización teológica y pastoral tendrá que mirar en dos dimensiones, la ecuménica y la interreligiosa. Acerca de los movimientos y comunidades eclesiales, el Papa les anima a actuar en comunión con el Obispo del lugar, y de acuerdo con sus orientaciones pastorales, teniendo en cuenta la historia de la cultura, la liturgia, la espiritualidad y local, sin confusión ni proselitismo. La Iglesia católica en Oriente Medio está invitada a renovar su espíritu misionero, desafío más urgente que nunca en un contexto multicultural y multirreligioso. Un fuerte estímulo, en este sentido, puede derivar del Año de la Fe. Sobre la caridad, la exhortación recuerda que la Iglesia debe seguir el ejemplo de Cristo, que se hizo cercano a los más débiles: los huérfanos, los pobres, los discapacitados, los enfermos. Por último, el Papa saluda y alienta a todas las personas que trabajan, de modo impresionante, en los centros educativos, las escuelas, los colegios y las universidades católicas de Oriente Medio. Estos instrumentos de cultura -que debe ser apoyados por los políticos- muestran que existe, en Oriente Medio, la oportunidad de vivir en el respeto y la colaboración a través de la educación a la tolerancia. 

La catequesis y la formación cristiana: el documento papal estimula la lectura y la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica y una iniciación concreta a la Doctrina Social de la Iglesia. Al mismo tiempo, el Papa invita a los Sínodos y otros organismos episcopales a facilitar a los fieles el acercamiento a la riqueza espiritual de los Padres de la Iglesia y a actualizar la enseñanza patrística, complemento de la formación bíblica. 

CONCLUSIONES 

De un modo solemne, Benedicto XVI pide, en el nombre de Dios, a los líderes políticos y religiosos no sólo aliviar los sufrimientos de todos los que viven en el Oriente Medio, sino también eliminar las causas, haciendo todo lo posible para llegar a la paz. Al mismo tiempo, a los fieles católicos se les insta a consolidar y vivir la comunión entre ellos, dando vida al dinamismo pastoral. "La tibieza disgusta a Dios", y por tanto los cristianos de Oriente Medio, los católicos y los demás, den testimonio de Cristo, unidos y con coraje. Se trata de un testimonio no fácil, pero emocionante. (RV)


CARTA DOMINICAL DEL CARDENAL SISTACH, ARZOBISPO DE BARCELONA

ENCUENTRO DE BENEDICTO XVI CON LOS JÓVENES EN LÍBANO (DISCURSO COMPLETO EN ESPAÑOL)


















La tarde de este sábado 15 de septiembre, Benedicto XVI cumpliendo su segunda jornada de visita al Líbano, donde lo aguardaban chicos y chicas cristianos y musulmanes provenientes de toda la región, incluyendo aquellos de la martirizada Siria dirigió un discurso a sus jóvenes amigos invitándolos a saber encontrar en Jesús al amigo, a mantener la capacidad de convivir sin importar las diferencias y de no dejarse doblegar por sentimientos de violencia, de injusticia pero también por la soledad. 

DISCURSO DE BENEDICTO XVI ENCUENTRO CON LOS JOVENES DEL LIBANO Y DEL MEDIO ORIENTE: (15.09.2012)

Beatitud, Hermanos Obispos, queridos amigos 

«A vosotros gracia y paz abundantes por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor» (2 P 1,2). El pasaje de la carta de San Pedro que acabamos de escuchar expresa bien el gran deseo que llevo en el corazón desde hace mucho tiempo. Gracias por vuestra calurosa acogida, gracias de todo corazón por vuestra presencia tan numerosa esta tarde. Agradezco a Su Beatitud el Patriarca Bechara Boutros Raï sus palabras de bienvenida, a Mons. Georges Bou Jaoudé, Arzobispo de Trípoli y Presidente del Consejo para el apostolado de los laicos en el Líbano, y a Monseñor Elie Hadda, Arzobispo de Sidón de los Griegos melquitas y Vice-presidente de dicho Consejo, así como a los dos jóvenes que me han saludado en nombre de todos vosotros. سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy) (Jn 14,27), nos dice Jesucristo. 

Queridos amigos, vosotros vivís hoy en esta parte del mundo que ha visto el nacimiento de Jesús y el desarrollo del cristianismo. Es un gran honor. Y es una llamada a la fidelidad, al amor por vuestra región, y especialmente a ser testigos y mensajeros de la alegría de Cristo, porque la fe transmitida por los Apóstoles lleva a la plena libertad y al gozo, como lo han mostrado tantos santos y beatos de este país. Su mensaje ilumina la Iglesia universal. Y puede seguir iluminando vuestras vidas. Entre los Apóstoles y los santos, muchos vivieron periodos difíciles, y su fe fue la fuente de su valor y de su testimonio. Que encontréis en su ejemplo e intercesión la inspiración y el apoyo que necesitáis. 

Conozco las dificultades que tenéis en la vida cotidiana, debido a la falta de estabilidad y seguridad, al problema de encontrar trabajo o incluso al sentimiento de soledad y marginación. En un mundo en continuo movimiento, os enfrentáis a muchos y graves desafíos. Pero ni siquiera el des-empleo y la precariedad deben incitaros a probar la «miel amarga» de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto. Se trata de que vosotros seáis los artífices del futuro de vuestro país, y cumpláis con vuestro papel en la sociedad y en la Iglesia. 

Tenéis un lugar privilegiado en mi corazón y en toda la Iglesia, porque la Iglesia es siempre joven. La Iglesia confía en vosotros. Cuenta con vosotros. Sed jóvenes en la Iglesia. Sed jóvenes con la Iglesia. La Iglesia necesita vuestro entusiasmo y creatividad. La juventud es el momento en el que se aspira a grandes ideales, y el periodo en que se estudia para prepararse a una profesión y a un porvenir. Esto es importante y exige su tiempo. Buscad lo que es hermoso y gozad en hacer el bien. Dad testimonio de la grandeza y la dignidad de vuestro cuerpo, que es «para el Señor» (1 Co 6,13b). Tened la delicadeza y la rectitud de los corazones puros. Como el beato Juan Pablo II, yo también os repito: «No tengáis miedo. Abrid las puertas de vuestro espíritu y vuestro corazón a Cristo». El encuentro con él «da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus caritas est, 1). En él encontraréis la fuerza y el valor para avanzar en el camino de vuestra vida, superando así las dificultades y aflicciones. En él encontraréis la fuente de la alegría. Cristo os dice: سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy). Aquí está la revolución que Cristo ha traído, la revolución del amor. 

Las frustraciones que se presentan no os deben conducir a refugiaros en mundos paralelos como, entre otros, el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornografía. En cuanto a las redes sociales, son interesantes, pero pueden llevar fácilmente a una dependencia y a la confusión entre lo real y lo virtual. Buscad y vivid relaciones ricas de amistad verdadera y noble. Adoptad iniciativas que den sentido y raíces a vuestra existencia, luchando contra la superficialidad y el consumo fácil. También os acecha otra tentación, la del dinero, ese ídolo tirano que ciega hasta el punto de sofocar a la persona y su corazón. Los ejemplos que os rodean no siempre son los mejores. Muchos olvidan la afirmación de Cristo, cuando dice que no se puede servir a Dios y al dinero (cf. Lc 16,13). Buscad buenos maestros, maestros espirituales, que sepan indicaros la senda de la madurez, dejando lo ilusorio, lo llamativo y la mentira.

Sed portadores del amor de Cristo. ¿Cómo? Volviendo sin reservas a Dios, su Padre, que es la medida de lo justo, lo verdadero y lo bueno. Meditad la Palabra de Dios. Descubrid el interés y la actualidad del Evangelio. Orad. La oración, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir «arraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe» (Col 2,7). El Año de la fe que está para comenzar será una ocasión para descubrir el tesoro de la fe recibida en el bautismo. Podéis profundizar en su contenido estudiando el Catecismo, para que vuestra fe sea viva y vivida. Entonces os haréis testigos del amor de Cristo para los demás. En él, todos los hombres son nuestros hermanos. La fraternidad universal inaugurada por él en la cruz reviste de una luz resplandeciente y exigente la revolución del amor. «Amaos unos a otros como yo os he amado» (Jn 13,35). En esto reside el testamento de Jesús y el signo del cristiano. Aquí está la verdadera revolución del amor. 

Por tanto, Cristo os invita a hacer como él, a acoger sin reservas al otro, aunque pertenezca a otra cultura, religión o país. Hacerle sitio, respetarlo, ser bueno con él, nos hace siempre más ricos en humanidad y fuertes en la paz del Señor. Sé que muchos de vosotros participáis en diversas actividades promovidas por las parroquias, las escuelas, los movimientos o las asociaciones. Es hermoso trabajar con y para los demás. Vivir juntos momentos de amistad y alegría permite resistir a los gérmenes de división, que constante-mente se han de combatir. La fraternidad es una anticipación del cielo. Y la vocación del discípulo de Cristo es ser «levadura» en la masa, como dice san Pablo: «Un poco de levadura hace fermentar toda la masa» (Ga 5,9). Sed los mensajeros del evangelio de la vida y de los valores de la vida. Resistid con valentía a aquello que la niega: el aborto, la violencia, el rechazo y desprecio del otro, la injusticia, la guerra. Así irradiaréis la paz en vuestro entorno. ¿Acaso no son a los «artífices de la paz» a quienes en definitiva más admiramos? ¿No es la paz ese bien precioso que toda la humanidad está buscando? Y, ¿no es un mundo de paz para nosotros y para los demás lo que deseamos en lo más profundo? سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy), dice Jesús. Él no ha vencido el mal con otro mal, sino tomándolo sobre sí y aniquilándolo en la cruz mediante el amor vivido hasta el extremo. Descubrir de verdad el perdón y la misericordia de Dios, permite recomenzar siempre una nueva vida. No es fácil perdonar. Pero el perdón de Dios da la fuerza de la conversión y, a la vez, el gozo de perdonar. El perdón y la reconciliación son caminos de paz, y abren un futuro. 

Queridos amigos, muchos de vosotros se preguntan ciertamente, de una forma más o menos consciente: ¿Qué espera Dios de mí? ¿Qué proyecto tiene para mí? ¿Querrá que anuncie al mundo la grandeza de su amor a través del sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio? ¿Me llama-rá Cristo a seguirlo más de cerca? Acoged confiadamente estos interrogantes. Tomaos un tiempo para pensar en ello y buscar la luz. Responded a la invitación poniéndoos cada día a disposición de Aquel que os llama a ser amigos suyos. Tratad de seguir de corazón y con generosidad a Cristo, que nos ha redimido por amor y entregado su vida por todos nosotros. Descubriréis una alegría y una plenitud inimaginable. Responder a la llamada que Cristo dirige a cada uno: éste es el secreto de la verdadera paz.

Ayer firmé la Exhortación Apostólica Ecclesia in Medio Oriente. Esta carta, queridos jóvenes, está destinada también a vosotros, como a todo el Pueblo de Dios. Leedla con atención y meditadla para ponerla en práctica. Para que os ayude, os recuerdo las palabras de san Pablo a los corintios: «Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todo el mundo. Es evidente que sois carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Co 3,2-3). También vosotros, queridos amigos, podéis ser una carta viva de Cristo. Esta carta no estará escrita con papel y lápiz. Será el testimonio de vuestra vida y de vuestra fe. Así, con ánimo y entusiasmo, haréis comprender a vuestro alrededor que Dios quiere la felicidad de todos sin distinción, y que los cristianos son sus servidores y testigos fieles. 

Jóvenes libaneses, sois la esperanza y el futuro de vuestro país. Vosotros sois el Líbano, tierra de acogida, de convivencia, con una increíble capacidad de adaptación. Y, en estos momentos, no podemos olvidar a esos millones de personas que forman la diáspora libanesa, y que mantienen fuertes lazos con su país de origen. Jóvenes del Líbano, sed acogedores y abiertos, como Cristo os pide y como vuestro país os enseña. 

Quiero saludar ahora a los jóvenes musulmanes que están con nosotros esta noche. Agradezco vuestra presencia que es tan importante. Vosotros sois, con los jóvenes cristianos, el futuro de este maravilloso País y de todo el Oriente Medio. Buscad construirlo juntos. Y cuando seáis adultos, continuad a vivir la concordia en la unidad con los cristianos. Porque la belleza del Líbano se encuentra en esta bella simbiosis. 

Es necesario que todo el Oriente Medio, viéndoles, comprenda que los musulmanes y los cristianos, el Islam y el Cristianismo, pueden vivir juntos sin odios, respetando las creencias de cada uno, para construir juntos una sociedad libre y humana. 

He sabido además que están entre nosotros jóvenes venidos de Siria. Quiero deciros cuanto admiro vuestra valentía. Decid en vuestras casas, a vuestros familiares y amigos, que el Papa no os olvida. Decid en vuestro entorno que el Papa esta triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos. Él no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio. Es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra. 

Para terminar, volvámonos a María, la Madre del Señor, Nuestra Señora del Líbano. Ella os protege y acompaña desde lo alto de la colina de Harissa, vela como madre por todos los libaneses y por tantos peregrinos que acuden de todas partes para encomendarle sus alegrías y sus penas. Esta tarde, confiamos a la Virgen María y al Beato Juan Pablo II, que me precedió aquí, vuestras vidas, las de todos los jóvenes del Líbano y de los países de la región, especialmente de los que sufren la violencia o la soledad, de los que necesitan consuelo. Que Dios os bendiga a todos. Y ahora, todos juntos, la imploramos:السّلامُ عَلَيكِ يا مَرْيَم... . (RV)